A propósito del día del programador

Antes que termine el día del programador del 2018, algunas reflexiones después de 13 años programando sin parar (salvo unas semanas que estuve desempleado), derribar algunos mitos y ofrecer humildes consejos para los que se quieran iniciar este maravilloso (¿?) mundo de la programación. Mis reflexiones no son verdades absolutas sino lo que he experimentado durante estos años.

  • En el 99.99% de los casos es un trabajo como cualquier otro. No estamos en la NASA. A menos que entren a la NASA y en ese caso, mi más profunda admiración y respeto.
  • No hay edad para empezar a programar. Aunque si se es más joven -supuestamente- el cerebro es más flexible.
  • No es necesario tener computadora para aprender. Escribir programas en papel es como sacar fotos analógicas (y sin fotómetro) o hacer cuentas sin calculadora. Esto hace trabajar el cerebro y los hará más reflexivos.
  • No es necesario ir a la universidad para ser un buen programador. El título no implica ser un crack en la programación. La Universidad puede llegar a dar lineamientos o metodología pero después depende de cada uno aprender (ya sea libros, foros, etc).
  • No se necesita ser un genio ni un capo de las matemáticas. Si se han alimentado bien durante los primeros años de su vida, no son analfabetos y tienen ganas de aprender, con perseverancia se puede.
  • El seniority muchas veces no implica nada. He conocido consultores senior que no sabían una mierda y juniors que eran unos cracks.
  • No hay que reinventar la rueda ni hay que acordarse de cada función básica sino que hay que saber buscar en Google, guardar notas en Evernote (o la herramientas que prefieran) o en el disco rígido.
  • No se puede saber todo. Esas búsquedas irreales y surreales que van a encontrar en Linkedin o cualquier portal de empleo, donde piden conocimientos que van desde saber cocina molecular hasta programación de kernel no merecen la más mínima consideración. A menos que sean vulcanos con una inteligencia superior, elijan empleadores que respeten a los seres humanos. Y si publican el rango de sueldos, mejor.
  • El mejor lenguaje de programación, es el que les va a da de comer. Y si es Cobol, bueno… van a cobrar bastante aunque tengan que trabajar en Jurassik Park.
  • El mejor lenguaje de programación para aprender es el que les resulte más amigable. Yo aprendí mucho con Pascal porque exige orden y tipar todas las variables. En el lado opuesto, elijo Smalltalk por su flexibilidad y porque me gusta la programación 100% orientada a objetos.
  • Aprender un lenguaje de programación es como aprender a hablar un idioma. Hay que tomárselo en serio, hay que entender su sintaxis y todas las ventajas que ofrece (que en otros lenguajes serán otras). No esperen crear un sistema operativo en una semana.
  • Sean ordenados al programar, documenten, sigan metodologías ya que estas no son caprichosas. Meses después cuando tengan que debuggear/revisar el mismo código o tengan que revisar el código de otros, se van a dar cuenta que no fue en vano.
  • No hay códigos perfectos pero sí hay códigos desastrosos. Por eso hago hincapié en la metodología.
  • Al igual que en un idioma, programar refleja nuestra forma de pensar, nuestras conexiones neurales, por lo tanto van a encontrar código hecho por otra gente que a simple vista parece rebuscado. ¿Para qué hacer 0,5*4 si podemos hacer 1+1? ¿O para qué usar un While si se pudo usar un For? Lo cierto es que nadie tiene la verdad absoluta.
  • Para ser un buen programador no hay que ser un antisocial, un punk ni un hipster como se ve en la series y/o películas (tampoco está prohibido que lo sean). En muchos momentos será necesario trabajar en equipo con gente de diferentes países, que hablen diferentes idiomas y tengan diferentes culturas. A veces no es fácil pero cuanto más fácil sea conectarse con la gente, mejor será el trabajo.
  • Programar no siempre es divertido. Uno no está todo el día boludeando en Starbucks o en un parque (eso déjenlo para Instagram). Si se trabaja remoto, generalmente uno se levanta a las 8.55 y empieza a trabajar a las 9.00 y mientras que con una mano uno se toma un café, con la otra se responden correos. La casa de uno sigue siendo el lugar de trabajo preferido, a menos que uno viva en un caos.
  • Programar puede ser duro, hay que tener sentido autocrítico y aceptar que los bugs son inevitables por más que uno le ponga la mejor onda.
  • No se puteen con los QA, ellos son nuestro mejor recurso para lograr un software entregable decente. Van a lamentar cuando no tengan un QA cerca.
  • No sean soberbios. Compartan el conocimiento. Nadie nació sabiendo y el mundo de la informática es pequeño.
  • Muchos de los problemas de software son organizacionales (desarrollado en los siguientes puntos).
  • Parece una obviedad pero vale recalcar que cualquier software de cualquiera de las grandes empresas está hecho por personas y por lo tanto muchas funcionalidades están hechas como el culo y atadas con alambre. Pasan años hasta que se deciden a liberar un parche de una funcionalidad crítica. Y no estamos hablando de programadores voluntarios, estamos hablando de corporaciones.
  • La perfección es enemiga de lo bueno y la empresa donde trabajen les va a exigir que saquen las cosas andando aunque hagan 15 IFs anidados porque vendieron la solución informática para entregar una semana antes de que comiencen a desarrollarla.
  • Al cliente le importa menos las razones de por qué las cosas no salen, sólo ven la factura y buscan a quién putear.
  • Van a tener que buscar la mejor forma de decirle al diseñador de la UI, que su diseño funcional es una mierda de una forma diplomática (a mí no me salió nunca), porque un mal diseño y un mal flujo de trabajo, impacta en cómo programar la aplicación.
  • Requiere experiencia saber estimar el tiempo de trabajo de uno. Uno a veces peca de optimista. Es mejor buscar el peor escenario, tener un colchoncito para zafar.
  • Cualquiera que no esté en el tema puede decirte “pero estás todo el día sentado, ¿cómo puede ser que estés cansado?”. El trabajo de programador es uno de los mas insalubres porque además de estar todo el día sentado en condiciones de comodidad precarias, se está bajo constante presión (por los puntos anteriores) y no se sorprendan de ver colegas puteando, golpeando la mesa y siendo ciclotímicos. Al final del día no es casualidad quedar contracturado.
  • No se van a forrar de plata, para eso traten de llegar a ser diputado o a algún cargo político. No esperen ser millonarios por programar. Las aplicaciones no venden, las ideas venden.
  • En los países tercermundistas la paga no es buena, hay que tratar de tender redes y presupuestar tarifas en otros países. Para eso sirve Internet, no solo para ver videos de gatitos, aunque sean tiernos.
  • Que el trabajo no les consuma la vida. Salgan, hagan deporte, aprendan a apreciar el arte, la buena comida y la bebida.
  • El fin de semana es impagable y los amigos también.

Si a pesar de todo lo expuesto siguen con ganas de meterse en el tema. ¡Adelante, no me dejen solo!

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Final de Historias debidas

Este trabajo lo tenía pendiente de hacía casi 8 años. Lo iba a hacer para el Centenario de la Inmigración Okinawense pero siempre lo iba dejando en la lista de cosas para hacer.

Este año se cumplen 110 años de este evento y no lo quería seguir posponiendo.

Hace un tiempo que vengo usando la herramienta Kdenlive para editar videos y con un poco de maña pude ponerle subtítulos al video del post Historias debidas 1° parte.

Un humilde homenaje.
Kachu Ishiki: 20/10/1920 – 31/07/2018

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Japón: la limpieza como valor

Este video dio vuelta al mundo y se viralizó como si fuera una novedad (que no lo es).

Akira Uchimura dio una muy buena explicación sobre el valor de limpieza en la cultura japonesa. No es algo loable sino que es parte de la vida de cada uno.

Sólo quería sumar mi pequeño aporte de la experiencia que tuve tanto de vacaciones como viviendo en aquel país.

Cada uno se hace cargo de la basura que genera

Recuerdo recorrer de punta a punta una avenida buscando un cesto de basura. Fue una pérdida de tiempo, me tuve que guardar el envoltorio de plástico en bolsillo y tirarlo en casa. Esto implica menos gasto del Estado en servicios de limpieza.

También recuerdo haber participado de barbacoas (estilo japo) en la playa y siempre íbamos con una buena cantidad de bolsas para después tirar todo y dejar todo igual que como llegamos.

Otros ejemplos:

Muchos jubilados en Japón, voluntariamente limpian los parques ñ. En las siguientes fotos se los ve haciendo el mantenimiento del Jardín Imperial, en Tokyo.

Así como los jubilados, hay gente que se reúne los fines de semana para limpiar el barrio donde viven. Es el caso de un amigo japonés que vive en Naha y participa en un grupo de limpieza. No solo se juntan para limpiar su barrio, sino que también es una forma de socializar y conocerse con los vecinos.

En estas latitudes (y me atrevería a decir nuestro continente), sentimos que la ciudad no nos pertenece, no es nuestra casa, sino que es un ser que atenta contra nosotros. Así que nuestra casa es lo que sucede puertas para adentro y los demás que se jodan.
Tal vez esa sea la razón por la que los colombianos, asombrados, veían cómo los japoneses limpiaban el estadio, que al fin y al cabo es el estadio de todos ya que todos disfrutaron de él.

Lamentablemente no sabemos o no podemos o -en el peor escenario- no queremos vivir en sociedad.

Ojalá, más pronto que tarde podamos copiarnos de los japoneses, no sólo en los hábitos de limpieza sino en algo más profundo que es la solidaridad y concepto de sociedad donde todos los ciudadanos somos iguales sin avivadas/pillerías.

Podemos empezar con algo sencillo y que no requiere tanto esfuerzo:

  1. no ensuciar nuestra ciudad: nuestra basura se tira en casa.
  2. que vuelva la materia de Educación Cívica en las escuelas.

La farsa de Barrio Italia

Suena duro el titular y no es afirmación sin fundamentos. Hacía tiempo que venía pensando cómo plasmar esto en palabras, principalmente porque soy vecino del barrio, por lo tanto a mí también me pega.

Cuando uno menciona Barrio Italia, lo primero que se le viene a la cabeza a la gente es Avenida Italia y dos o tres calles que la cortan. Tal vez por desconocimiento o porque es lo que se promociona.
En verdad los límites están un poco difusos y comprenden dos comunas (Providencia y Ñuñoa).

Según la página de la comuna de Providencia, los límites son mucho más extensos de lo que uno imagina, pero los límites que comercialmente se promueven son un rectángulo que va desde Marín hasta -si uno es generoso- Irarrázaval y desde Condell hasta Tegualda.

Los límites de Barrio Italia. Podríamos extenderse un par de cuadras a los costados.


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Facebook pide instalar Messenger en el celular ¡Ya no!

Si son de los usuarios -como yo- que no tenemos la aplicación de Facebook instalada pero sí desean usar esta red social, se habrán encontrado con el hecho de que para chatear o enviarse mensaje con otros usuarios, están obligados a instalar Facebook Messenger. Esto es ridículo porque si en la versión escritorio no ocurre, ¿por qué habría de ocurrir en un navegador de un dispositivo móvil? Inaceptable para mí.

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Recuerdos de Hanami

Pot…
Pot pot…
Pot pot, pot pot…

hanabira

Saco el paraguas y a través de su plástico transparente veo caer las gotas que se expanden con fuerza por su superficie y los pétalos de cerezo que se quedan pegados al mismo.

En abril, el atardecer color ciruelo se apaga de pronto con la lluvia y da lugar a un gris cálido.

Me dirijo por una calle estrecha hacia la estación de tren. La misma es invadida por transeúntes que caminan rápido en ambos sentidos. De repente los autos han perdido el derecho de transitar por allí y van a paso de hombre.

Voy rozando con mi mano el muro de concreto que corre paralelo a la vía del tren. El mismo está poblado de musgo de un color intenso. Siento que estoy caminando descalzo sobre una alfombra verde.

De repente la oscuridad se torna neón y los carteles de Shinjuku me invitan a volver al hotel.

Tokyo

Homeland in Mirror

Hace poco compré por Amazon un libro que recomiendo -al que lo pueda conseguir- a los nikkei argentinos.

Se llama Homeland in Mirror – Japanese Immigrants in Argentina (鏡像の祖国 アルゼンチンの日系人たち) de Tajima Sayuri, un hermoso libro de fotografía en blanco y negro tomadas por la autora del mismo, quien fue visitando diferentes puntos de Argentina donde había -y hay todavía- japoneses de primera generación.
El mismo está escrito en japonés y castellano, por lo tanto no van a tener problemas en leerlo.
Recorrer las páginas de este libro es muy emocionante porque hay fotos de parientes, otros japos de Santa Fe, de Itoman, del Centro Okinawense entre otros. Es casi como ver un álbum familiar publicado a 18 mil km de distancia.
Tiene muchísimo valor histórico, muchos de los retratados ya no están. No queda mucho tiempo para que se desvanezca esa cápsula del tiempo japonesa llamada issei del siglo XX.
[…] sin importar cuál sea la generación de la que provengan, preservan y conservan sus antiguas costumbres japonesas.
¿En qué momento se convirtieron los japoneses, partiendo a un país muy lejano hace mucho tiempo, en gente argentina de origen japonés? […]
Tajima Sayuri
Precio: ¥3024

Japón 2017: Bambusal de Arashiyama

Me quedé un poco decepcionado con el bambusal de Arashiyama porque me imaginaba un bosque donde uno podía estar solo con la inmensidad del mismo y en paz. En cambio estaba repleto de turistas turnándose para tomarse selfies. También se escuchaba pasar el tren muy cerca por lo que podría decir éste también aportaba a que la atmósfera quedara trunca.

Traté de sacar fotos en las que no apareciera tanta gente pero no lo logré, algunas salieron movidas y otras simplemente no me gustaron. Así que me limité a disfrutar de mirar hacia arriba, el techo verde oscuro.

foto un poco movida del bambusal de Arashiyama pero me gustó

Más información sobre qué hacer en Arashiyama en Japonismo.

Japón 2017: los dioses simpáticos

En la cultura japonesa hay espíritus o dioses por doquier. Incluso se pueden encontrar espíritus en objetos inanimados como una piedra, una montaña o una espada.

En los templos van a notar que muchas figuras de animales o antropomórficas tienen ropa o alguna clase de abrigo. Ellos también son dioses y por lo tanto también se les rinde tributo (comida, dinero, etc.) y cuidados. Algunas personas seguramente tendrán algún favorito al que rendirle tributo.

Templo sintoísta Namiyokeinari, Tsukiji
Cámara: Huawei P9

Un caso muy notorio es Daishō-in en Miyajima, un lugar que deben experimentarlo personalmente. No encuentro las palabras justas para describirlo.

Lugar: Daishō-in, Miyajima, Hiroshima.
Cámara: Diana F+
Película: Lomography ISO 400

Japón 2017: calles estrechas

Un japonés una vez me dijo que cada vez que va a Tōkyō siente que se ahoga. Creo que su percepción no es del todo errónea, Tōkyō es una ciudad que abruma con sus luces, sofoca con la cantidad de gente y cansa sólo con recorrer sus enormes distancias.

Sin embargo, recomiendo perderse por sus estrechas calles, allí la atmósfera me parece más amigable. Es cuando siento que la ciudad se siente más acogedora.

De alguna manera, cuando veo la serie Shinya Shokudo, se me vienen a la mente estas imágenes.

Cámara: Diana F+
Películas: Kodak Portra 800 y Lomography ISO 400