Laburo

DIY en el trabajo

Vivir en un país del tercer mundo requiere que uno tenga que aplicar medidas ridículas ante la desidia de cubrir necesidades tan básicas.

En el cliente donde trabajo, nosotros no existimos. Estamos olvidados en el fondo del edificio, en una oficina mugrienta sin comodidades y que para cargar el agua en un termo tenemos que caminar unos 50 metros donde hay un dispensador. Ni siquiera tenemos cocina para lavar los platos.

Sumémosle que los baños están en condiciones deplorables y se rompió la palanquita del pasador de la puerta del box.

El único lugar de privacidad donde nadie te rompe las pelotas es el baño y encima la puerta no cierra (desde hace meses). Creo que está entre las peores hijaputeces que podrían hacer.

No pueden arreglar las perillas del baño pero imprimen estupideces por triplicado y a veces se dan cuenta que lo imprimieron mal, así que terminan tirando papel.

Esta es mi gadget, mi solución ecoamigable para cerrar la puerta del baño. Si lo pierdo, tengo de sobra.

Ahora puedo cagar tranquilo.

Llegué

En verdad esta entrada la escribo con dos semanas de posterioridad, pero para los que no están enterados, estoy en Santiago, Chile. En el país trasandino, aunque ahora Argentina pasa a ser el país trasandino.

Nuevo laburo pero con gente conocida, nuevas expectativas y nueva gente por conocer.
Santiago creo que ofrece una abanico de cosas interesantes por descubrir pero al no venir como turista, sólo tendré oportunidad de conocer la ciudad los fines de semana.

Avenida Vitacura, a la izquierda se ve el edificio Titanium que hasta no hace mucho era el más alto de Chile.

Vitacura de noche

Vitacura de noche

Hielo

En esta oficina tengo material para rato.
Por suerte ya se está terminando el día.

Coty 1: Voy a poner Coldplay para escuchar.
Coty 2: ¿Vas a poner Yellow?
Coty 1: ¿Iélou?
– ¡Hielo! – grita un enervado empleado solo para molestar y confundir más a las Cotys.
Coty 1 pone Yellow versión acústica.
Coty 2: ¿Qué es ésto? ¿qué es esa versión rara? – refiriéndose a una versión acústica.
Coty 1: ¿Cuál es Iélou? (¿estamos todos locos?)
– ¡Ésta canción! – grita otra enervada empleada que estaba podrida de escuchar tantas pelotudeces juntas. Sin embargo ella también es otra máquina de decir boludeces.

Tal vez no se entienda mucho, pero seguro me entienden a mí. Esto es un suplicio.

National Geographic: Un mundo nuevo para mí

Contrataron a una nueva chica de recursos humanos (con 5 años de experiencia) porque Coty estaba monopolizando todo el bolu-protagonismo. La llamaremos Coty 2.

De repente se escucha exclamar a Coty 2:

“¡Ay! estoy choca chocha con el Ctrl + X y Ctrl + V. es como un mundo nuevo para mí.”

¡Plop! (como Condorito)

Casi todos los empleados de La Empresa no son de Buenos Aires sino de alrededores y la pregunta fue:
– ¿De dónde sos?
– De Palermo.
… yo creo que se esfuerza.

Y después el médico dice que no me stresse para que no me caiga mal la comida.

Lenguaje corporativo

Caso real:
Diálogo escuchado en uno de los tantos “call”
“¿podés hablar o estás en meeting? Porque necesito un advice para el workshop. A ver si podemos hacer un synchronization”

Pero por qué no te guosheás el reverendo ojete.

Boluda Total II

Esto ocurre en alguna oficina en la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal del Territorio Nacional del Pancho y la Coca.
Pongamos un nombre a nuestra actriz principal: Coty, la junior de RRHH de La Empresa.

Viene Coty con una pila de CV rechazados y le dice al jefe de sistemas:
– Alejandro, mirá, ninguno de estos chicos me convence.
– ¿Pero todos esos y ninguno te convence, qué pasa con éste? A mí me parece que tiene un buen perfil técnico.
– Es que no me parece muy simpático o que tenga “empuje”.
– ¿Qué? ¿Simpático? ¡Yo necesito gente que solucione problemas, vos estás buscando mal! No necesito funcionales, los funcionales trabajan en directo con el cliente y yo necesito TÉCNICOS que resuelvan problemas. ¿Qué buscás? ¡Arreglame una entrevista con este chico! ¡Por favor!

Estoy generalizando pero lamentablemente la gente que estudia RRHH es la que antiguamente estudiaba maestra jardinera porque se dieron cuenta que RRHH permitía tener un mejor sueldo.

Debería ser un laburo importante porque están a cargo del ingreso de gente que realmente sea útil a la empresa pero pareciera que a la gente que estudia (o la que enseña) esta carrera no le da la cabeza o no tienen el suficiente sentido común para darse cuenta que no existen fórmulas o tablitas a la hora de seleccionar personal. No todos los ambientes laborales son iguales y no todos los perfiles son iguales.

Doy un ejemplo, supongamos yo fuera el típico analista en RRHH, seguramente elegiría a alguien para dirigir una obra de ingeniería sólo porque usa palabras elocuentes, es simpático y porque dice lo que yo quiero escuchar.
Y lamentablemente eso es lo que hacemos todos los que vamos a entrevistas laborales, decimos lo que selectora de RRHH quiere escuchar y cuando vamos a la entrevista técnica es cuando nos sinceramos y hablamos de igual a igual con el que nos entrevista, generalmente un gerente o jefe que tienen idea de los aspectos técnicos de la carrera. Los pingos se ven en la cancha.

Es que la gente de RRHH es tan soberbia que piensa que sabe todo y los empleados, por tener otra formación no saben nada de selección de personal cuando en verdad los empleados son los que están en constante contacto con los problemas técnicos y a veces con los clientes.
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Kit de reducción de estrés

En este loco mundo capitalista y globalizado que nos toca vivir, no nos es fácil mantener la cordura y los pies(es) sobre la tierra, más si uno trabaja en lugares donde se manejan números.

Muchos seguro, se irán a dormir y en la cabeza les darán vueltas números y cálculos y no se cuántas porquerías. Esto no es sano, no se puede descansar bien y no se puede disfrutar la vida. Por suerte en mi caso, una vez que paso la puerta de la oficina al final de la jornada laboral, es como si me hicieran un lavaje de cerebro: automáticamente olvido de todo lo que había hecho (por suerte) y al día siguiente cuando me siento frente a la computadora me quedo un buen rato pensando qué es lo que había hecho el día anterior para retomar el trabajo.

Pero para los desafortunados que no lo pueden hacer y tratan de recurrir a las pastillas, hay una solución más natural (y no es el Armonil).
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Mirá lo que me cuelgaaaaaaa

– Y bueno. Hoy tengo que hablar con la gente de Miami por el tema de Cisco – es lo que a mi derecha le dijo un viejo a otro mientras boludeaba con su iPhone y a mi izquierda había una chica también boludeando pero con su Blackbery.
Conversaciones y situaciones como ésta son las que estoy comenzando a experimentar en el ascensor del edificio donde estoy trabajando ahora.
Veintiseis pisos de conversaciones y acciones ajenas a mí.

Sí, yo soy yo y me voy a trabajar de jeans y zapatillas cuando todos van de saco y corbata, pantalón negro, peinado “lamida de vaca” (peinado flogger) y la tarjetita colgando de algún lugar.

Esta es la realidad que se vive en la zona de Retiro-Puerto Madero. Tan irreal y tan alejada de lo que vive el país.

Como si fuera todo un éxito pertenecer al sistema laboral esclavista en el que vivimos inmersos.
En este mundo de consultoras, perdón… de “consulting” y de holdings. Ser consultor o profesional no es más que ser un esclavo capacitado.
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