Vida cotidiana

Japón 2017: Hacia el Mercado de Tsukiji

Hay muchísimos artículos donde van a encontrar información sobre el Mercado de Tsukiji. Este blog no la tiene, así que recomiendo leer este completísimo artículo de Japonismo. La guía Lonely Planet recomendaba ir primero a este lugar apenas llegáramos a Tōkyō para aprovechar el jetlag. Bueno, no lo hicimos, por horarios de llegada y cansancio no nos dió el físico ni para seguir de largo hasta las 4 de la mañana ni para levantarnos a las 3, así que descansamos y partimos tranquilos y llegamos un poco tarde, casi a las 12 cuando ya estaban cerrando algunos puestos.

El mercado todavía se encuentra en

No dejan sacar fotos, te obligan a circular rápido por el mercado para no molestar. El mercado estaba invadido de turistas que, realmente para los comerciantes eran una molestia. Así que saqué un par de fotos mientras iba caminando, las cuales salieron un poco movidas.

A pesar que este es el mercado de pescados más grande del mundo, no se siente olor a pescado, el lugar constantemente está siendo aseado. Lo mismo sucede con otros mercados callejeros que hemos frecuentado, la higiene es fundamental.

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Ética profesional a marzo

Chile es un país que no me deja de sorprender, siempre me pone al límite.
Hoy cuando llegué del trabajo, agarré una revista de avisos clasificados que había en la entrada del edificio y no podía dejar de sorprenderme con qué soltura promocionaban servicios médicos como si fuera un catálogo de ropa.

Los Simpson nunca podrían haber estado más acertados, aunque en este caso la realidad supera a la ficción, ni un decoro.

El colmo fue ver que el banco donde tengo mi cuenta corriente, da facilidades de pago en cierta clínica de valores cristianos y encima te da kilómetros LatamPass.

¿Es una campaña para tener hijos en Chile? 30 mil kilómetros LatamPass por un parto es ser muy amarrete.

Santander - UC

Karaoke estilo japonés en Santiago

Si se quieren sentir como Bill Murray cantando “More than this” en Lost in Translation, van a poder hacerlo en el karaoke del Hotel Stanford.

Bill Murray cantando en un karaoke con mucho glamour

Bill Murray cantando en un karaoke con mucho más glamour que el Stanford

Este karaoke coreano es del mismo estilo que los karaoke japoneses: una sala, un televisor, varios micrófonos y un libro lleno de canciones. Como es un karaoke coreano, la mayoría de las canciones están en ese idioma pero también van a encontrar muchas en mandarín, en japonés, inglés y un puñado en español (Ej: La Bamba).

Aquí se puede tomar y comer pero es más cómodo comer antes en el resturante Bi Won que está en el mismo hotel.

El karaoke en sí cierra bastante temprano (como todo en este hotel) pero los fines de semana está Mustafa, uno de los encargardos que les puede dar una hora (o más) de gracia para seguir aullando.

El Hotel Stanford se encuentra en Providencia, cercano a la estación de metro Los Leones.

El salvoconducto y la mafia de las notarías

Vivir en el extranjero (Chile en mi caso) implica un aprendizaje todos los días.

Resulta que para mudarme debo pedir permiso, no es sacar las cosas a lo bobo de un departamento para mudarme a otro, no señor.

Para mudar y vaciar el departamento necesito pedirle permiso al dueño del departamento demostrando que no debo ninguna factura de servicio ni nada. Esta autorización debe estar notariada y después debo ir con esta autorización a una notaría y pedir un salvoconducto, una especie de permiso que demuestra que no soy un delincuente y que todo lo que me llevo del departamento es legítimamente mío y no me lo robé. En este papelito figura un tipo de declaración jurada, la propiedad que estoy abandonando y propiedad a la que me mudo.

Las empresas de mudanzas lo piden porque en el medio del trayecto de un lugar a otro, podrían ser inspeccionados por algún carabinero ávido de desempeñar sus fuciones y de no tener el salvoconducto va multa seguro.

Ok, parece una cosa retorcida pero tiene su lógica: es una forma de evitar que algún delincuente te desvalije la casa. Los conserjes de edificios también lo piden para “cubrirse” en caso de que alguien quiera hacerse con todo lo que haya dentro de un departamento y no le pertenezca (en el caso de un departamento amoblado).

Todo esto sería REALMENTE útil si los carabineros pararan a cada camión de mudanza y fuera imposible falsificar un documento notariado. Vamos, es un papel con un sello, una huella digital y una firma. No hay ninguna ciencia.

La conclusión a la que llego es que existe un sindicato de notarías al mejor estilo mafioso que tiene monopolizado el honor y buena fe de la gente. Cada vez que tengo que ir a una notaría me quiero cortar los huevos con una cuchara de bambú (esas reciclables, muy bonitas) porque en la mayoría de los casos están repletas debido a que para cualquier cosa hay que ir al notario. Son incómodas, parecen haberse congelado en el año 1980 y encima te cobran lo que quieren, incluso por respirar. Los trámites deberían al menos estar tipificados. No puede ser que en una notaría en Pedro Valdivia el salvoconducto costara 3000 pesos y en Las Condes 2000 pesos.

¡Delincuentes! ¡archívese!

DIY en el trabajo

Vivir en un país del tercer mundo requiere que uno tenga que aplicar medidas ridículas ante la desidia de cubrir necesidades tan básicas.

En el cliente donde trabajo, nosotros no existimos. Estamos olvidados en el fondo del edificio, en una oficina mugrienta sin comodidades y que para cargar el agua en un termo tenemos que caminar unos 50 metros donde hay un dispensador. Ni siquiera tenemos cocina para lavar los platos.

Sumémosle que los baños están en condiciones deplorables y se rompió la palanquita del pasador de la puerta del box.

El único lugar de privacidad donde nadie te rompe las pelotas es el baño y encima la puerta no cierra (desde hace meses). Creo que está entre las peores hijaputeces que podrían hacer.

No pueden arreglar las perillas del baño pero imprimen estupideces por triplicado y a veces se dan cuenta que lo imprimieron mal, así que terminan tirando papel.

Esta es mi gadget, mi solución ecoamigable para cerrar la puerta del baño. Si lo pierdo, tengo de sobra.

Ahora puedo cagar tranquilo.

Inclusión a la chilena 2015

No quería terminar el año sin un post que a mi parecer es importante y que no es un simple rant de usuario Grinch amargo que todavía usa blog.

Pareciera que para lo único que uso el blog es para quejarme -casi, casi- pero es que vivimos en una sociedad injusta y a veces hay cosas que no me las banco.

Esta captura de pantalla del twitter del Metro de Santiago refleja bastante bien lo que todavía como sociedad hay que cambiar y que no entiendo como no ví a nadie indignado por eso. Alguno dirá que es una boludez pero yo creo que es un valor esencial.

Twitter del Metro de Santiago

Twitter del Metro de Santiago

Esto se llama “Inclusión a la chilena Siglo XXI”.

Como si no fuera suficiente vivir en una sociedad segregadora y clasista, a los cráneos del Metro de Santiago no se les ocurrió mejor idea que contratar a gente con acondroplasia para hacer de duendes navideños, al mejor estilo circense.

De esta manera seguimos alimentando la idea que la gente con este síndrome no sirve más que para actos ridículos (o que los dejan en ridículo) y porque además el sistema los estigmatiza a través de la necesidad de ganarse unos pesos haciendo esto y no haciendo otra cosa.

Podría hacer mi descarga sobre otro evento circense de caridad chilena pero tal vez sea para otro momento.

Ah sí, feliz comienzo de año. Que el 2016 sea más inclusivo y menos circense.

Cosas que me sorprenden de Chile parte 3

Tercera tanda de cosas que me sorprenden de Chile, aunque lo más exacto debería ser “Cosas que me sorprenden de Santiago” ya que Santiago NO es Chile.
¿Será la última tanda? No lo sé.

  • Cuando cantan el cumpleaños, nadie aplaude hasta que el cumpleañero apaga la vela. ¿Será que los argentinos cantamos como si estuviéramos en la cancha?
  • Después de muchos empujones en el metro (subte), me dí cuenta que la gente no pide permiso sino que pide disculpas por haber empujado.
  • Y el promedio de la gente se “come” la bronca y no dice nada cuando toma micro. Al igual que en Argentina, los choferes son unos hijos de puta y se hacen los boludos muchas veces: cuando están atrasados, no paran. La gente los ve pasar y dice “pucha, otra vez…”. A veces me encuentro puteando a ese hijo de re mil puta que me hace llegar con una hora de retraso a mi destino.
  • Aquí se desayuna salado, especialmente sándwich. A diferencia nuestra que desayunamos facturas, medialunas o tostada con mermelada, la gente compra en la calle sándwich de jamón con palta (¡muy bueno!) o directamente pasa por el almacén o panadería y compra fiambre y pan para hacerse un sándwich.
  • Me llama la atención que la gente compre jugo de naranja en la calle. Es común que a la salida del metro haya puestos de venta de jugo de naranja recién exprimido. La gente aquí consuma bastante fruta.
  • En muchos negocios, las cajeras me han reprochado que no me llevo el ticket. Uno está acostumbrado a la evasión en Argentina y nunca recibe ticket por nada. Acá sí, lléveselo porque se enojan.
  • Yo sé que la amplitud térmica en Santiago es considerable. A la madrugada puede hacer 5°C y al mediodía 27°C, pero veo gente caminando a las 6 de la tarde con un suéter puesto. ¿No les da calor? ¿Les dá flojera sacárselo o han logrado ser atérmicos? Me da curiosidad eso.
  • La renovación de stock en algunas verdulerías es el sábado y no se renueva hasta el próximo sábado. A veces ocurre que uno va al supermercado antes del día de renovación de mercadería y no encuentra algo básico como tomate ¿?
  • Me llama la atención la cantidad de alcaucil que se consume.
  • Santiago tiene una gran cantidad de restaurantes peruanos. ¡Tal vez sea la ciudad que más restaurantes peruanos haya fuera del mismo Perú! Hay de todo tipo, buenos y malos pero hay muchos excelentes.
  • También veo que es muy común que la gente compre de todo en la calle. Son el equivalente a los manteros de Florida. Lo que me causa más gracia es que a la gente le encanta revolver y comprar puro cachureo (baratijas o cachivaches). El verdadero éxito de los manteros es tirar una manta al piso y dejar todo desacomodado, lo cuál obliga a la gente a revolver. Yo creo que si dejaran todo acomodado, venderían menos.
  • Se escucha mucho rock nacional (me refiero a argentino), muchísimo. Tal vez más que en Argentina. Eso lo noto en los bares. Soda, Virus, Enanitos Verdes, Bersuit, Auténticos Decadentes, etc es lo que se escucha frecuentemente
  • Si hay una cosa que hicieron bien los alemanes, es haber dejado una buena tradición cervecera. Me sorprende el auge y la cantidad de microcervecerías de excelente calidad y creo que le han quitado bastante mercado al conglomerado CCU
  • Les encanta (o están demasiado acostumbrados a) encasillar y estereotipar a la gente por la comuna en la que viven. Es común mencionar esa división de “pasando Plaza Italia”: Plaza Italia es la línea imaginaria que divide el Oriente (el sector adinerado) del Poniente (el sector menos adinerado) de la región metropolitana y pareciera que con eso basta para encasillar a la gente. Allí entra en tema las divisiones sociales como ABC1, C1 y todo eso que escuché por primera vez aquí.
  • Con la cantidad de gente que toma helado aquí, me llama la atención que el delivery de helados no se haya popularizado. Creo que la única heladería que conozco que ofrece delivery es Grido
  • Con todo el quilombo del dólar blue y cierre de importaciones en Argentina, en ciertos sectores (cercanos a shoppings), veo malones de argentinos arrastrando valijas (sí, valijas) para “saquear” desesperados diversas tiendas de ropa. El deme dos, tres y cuatro es moneda corriente al igual que las tiendas de electrónica. Muchos negocios se han hecho el año gracias a los argentinos. También he visto aparecer varias marcas de ropa argentina. No es de sorprender ya que aquí hay una relativa estabilidad económica con reglas del juego más claras.
  • Comparando con Argentina, la proporción de japoneses es mucho más alta. Me he topado con más japoneses que nikkeis en Santiago. La razón es que hay muchas empresas de minería japonesa que mandan a sus ingenieros un par de años a trabajar aquí (a Chile, no Santiago). La comunidad nikkei aquí es ínfima y si hay descendientes de okinawenses, seguramente son argentinos.
  • Con una inflación controlada, los precios aquí están bastante estables. Si bien se nota una leve tendencia alcista, los precios suben y bajan dependiendo de diferentes variables económicas (no solamente el dólar). A diferencia de Argentina donde lo que subió, nunca bajó, aquí la bencina (nafta) sube unos pesos y a la semana baja. Eso da previsibilidad al momento de ahorrar, o embarcarse con alguna inversión. Pareciera algo imposible en Argentina pero creo que es una cuestión de cabeza: hay que robar menos.
  • Impresionante el trabajo de riego que realizan en todas partes para que los jardines y parques estén verdes. Si bien el clima no es tan árido como en Mendoza, si no fuera por el constante riego, estaríamos parado sobre polvo.
  • Y hablando de jardín, nadie se roba las flores de los parques. No he visto un solo parque enrejado.
  • Nunca usé tanto bloqueador factor solar 50 como aquí. Incluso he visto que algunas empresas tienen dispensadores de protector solar, al igual que alcohol en gel (claro, todo depende de la empresa).
  • Existe mucha burocracia para todo y es una cultura orientada a formulario/documento. Todo es por triplicado, sellado, firmado y recontra verificado haciendo que los trámites de cualquier cosa sean un tedio y uno termine acumulando papeles y más papeles. Me sucede cuando voy a alguna clínica, cuando hago algo en el banco o por cualquier cosa en algún negocio. Todo se imprime y todo se firma. ¡Archívese!

Cosas que me sorprenden de Chile Parte 1
Cosas que me sorprenden de Chile Parte 2

Fin de semana en familia

Fui al mall a hacer las compras navideñas que siempre dejaba para lo último. Poco tiempo me quedaba para comer y yo con mi bandeja recorría el patio de comidas.
Pasé por al lado de una mesa donde había una familia, los cuatro cabizbajos. No sabía bien lo que estaban haciendo pero el hombre me parecía conocido. Era Jorge Salinas.
– ¡Jorge! ¿Cómo estás?
Jorge salió de su trance, levantó la vista del celular, así como su esposa y sus dos hijos.
– ¡Bien! ¿y tú? Aquí estamos, ¡fin de semana en familia!

Cosas que me sorprenden de Chile parte 2

Hacía un tiempo que venía pensando en escribir esta segunda tanda de artículos sobre “Cosas que me sorprenden de Chile”.

Estoy pensando que tal vez debería haberlo intitulado “Cosas que meno sorpenden de Santiago” para ser realmente justo porque no he recorrido mucho el país.

Por reclamo de @matiasdr, va mi segunda.

“Cosas que me sorprenden o llaman la atención” (y ya no tanto):

  • En algunos supermercados/minimercados, el fiambre se corta por láminas (fetas muy gruesas). No se acostumbra tanto a comprar por gramos, sino por fetas. Y el problema es que con muy pocas fetas uno llega fácilmente a los 150 o 200 gramos.
  • Los quesos nacionales que encuentro en el supermercado no me gustan. Chanco, ranco, gauda, mantecoso, todos me saben igual independientemente de la marca. El único queso que probé bien sabroso, es el queso de cabra. Debería ir a El Mundo del Queso o ver qué ofrece La Vega para ver qué onda.
  • Las gaseosas, jugos y aguas saborizadas son muy dulces, por demás.
  • Si bien hay un gran problema de sobrepeso, todavía no han aparecido con fuerza las aguas saborizadas (sin azúcar), productos menos nocivos o con menor tenor graso y muchos productos todavía vienen con grasas trans. Ni siquiera encuentro dietéticas donde vendan dulces hechos con algarroba, por dar un ejemplo. La única dietética que he ido y que vendía cosas fuera de lo convencional (almendras, nueces y maní) tenía productos realmente caros. Celebro que ya hayan más alimentos para celíacos (aunque insuficientes).
  • La variedad de mantequillas )manteca) y margarinas es impresionante. Siempre me llevo una diferente.
  • Según Zomato, el 48% de los locales de comida en Santiago son sandwicherías y comida rápida, a diferencia de lo que pasaría en Buenos Aires donde las pizzerías son las dominantes. Nota en El Mercurio.
  • El transporte público (Transantiago) adolece de mantenimiento. Las micros (lo que nosotros llamamos colectivos) están en estado deplorable por no decir destruidas. Suspensiones rotas, cables colgados, puertas que no cierran y la mugre que tienen dentro dan cuenta de un Ministerio de Transporte -si existe- que no regula ni controla la actividad de los privados. Muy a mi pesar debo decir que el 36 que va a Villa Celina parece un bus de primera clase.
  • Siguiendo con el Transantiago, el mismo en los papeles parecía que funcionaba pero en la práctica terminó siendo totalmente incómodo al punto de tener que tomarme tres micros para llegar a un lugar (y después caminar). O en algunos casos combinar con metro. El sistema de transporte por superficie depende casi totalmente del subterráneo, por lo tanto si el subterráneo falla, la superficie colapsa.
  • Es lógico pero sorprende el aumento de las bicicletas andando por la calle (y la vereda). En algunas ciclovías puede llegar a haber hasta embotellamiento. Si bien es cierto que algunas ciclovías son una porquería, no están interconectadas y no llevan a ningún lugar, no puedo entender por qué los ciclistas andan por la vereda como si fuera una avenida. Al menos deberían aminorar la velocidad.
  • Veo que todavía hay respeto (aunque en baja) hacia instituciones como Carabineros. En Argentina uno le huye a los policías pero aquí tienen fama de -al menos- incorruptibles. No corre la coima.
  • Cada vez se construyen más malls (shoppings) o galerías comerciales. Creo que en proporción, hay más malls que teatros, centros culturales o museos. Mal futuro para la cultura.
  • Aquí en Chile aprendí lo que es la palabra “colusión”. Hablando en argentino, chanchullos entre empresas para fijar precios u oligopolio. Algo común en Argentina también pero aquí en Chile llega a todos los ámbitos, desde el pollo, pasando por papel higiénico y hasta el cemento. El mercado está hiper-concentrado en pocas empresas que se reparten todo y el Estado de vez en cuando se acuerda del libre mercado.
  • Los libros son caros, es por eso que hay un importante mercado del usado y librerías como Qué Leo tienen mucho éxito ya que ésta ofrece buenos descuentos de vez en cuando.
  • Los edificios nuevos son todos iguales (con algunas variantes), incluso los departamentos por dentro parecieran que fueron hechos con el mismo plano. Supongo que los harán todos iguales de cuadrados porque son resistentes a sismos. Me llama la atención lo flexibles que pueden ser.
  • Los baños en los departamentos no tienen rejilla de desagüe. ¿Será por una cuestión de los sismos?
  • Las casas de cambio te cambian la moneda que sea sin pedirte ningún documento.
  • Los bancos y otras instituciones financieras ofrecen créditos de consumo como si nada. Con un crédito de 6 millones de pesos, uno puede comprarse un auto pequeño. No es raro que los chilenos vivan endeudados. Artículo de Adimark. Otra nota.
  • He depositado plata en el banco y no me han pedido siquiera la cédula
  • Acá no existen los secadores de piso de piso. No es broma, ya busqué por todas partes. En cambio usan algo llamado mopa (que sólo lo había visto en películas yankis) junto con un balde que “exprime” la tela que se usa para limpiar.

Al igual que en mi post anterior, están invitados a agregar más cosas que les sorprenden de Chile.

Dictado ortográfico

Pega, RUT, SII, Dicom, Fonasa, Isapre, UF, UTM, copago, taco, pista, micro, tocación, Transantiago, “al tiro”, timbrado, corchetera, fome, tinca, bacán, guata, guagua, completo, chorrillana, pebre, mote con huesillo, fonda, terremoto (la bebida alcohólica), gallo (no el animal), curado (no de salud), quiltro, pololo/a, alunizaje, barricada, cachureo, oriente, poniente, cuico, flaite, maraca, paco, PDI, lucro, colusión, CUT, nana, RN, lesear, UDI, pituto, Teletón, pico, Nueva Mayoría, ctm, “pó wn” y por último cachái deberían ser parte del glosario que Extranjería podría elaborar para los extranjeros desprevenidos que venimos a vivir a Chile.
Realmente nos sería de gran utilidad.