Freakeadas

El Huawei P9 reemplazó mi cámara digital

El celular en cuestión. Obviamente no la saqué con el P9.

El celular en cuestión. Obviamente no la saqué con el Huawei P9.

Me tomé un tiempo (4 meses) antes de dar mi veredicto sobre este celular, quería hacerlo a conciencia, no un resumen después de una semana de uso. Para cuando terminen de leer este post, probablemente ya hayan encontrado en sus tiendas el Huawei P10 o esté pronto a salir. En ese caso, el P10 -de seguir por la misma senda- sería un upgrade del P9, lo cuál les satisfará.

El año pasado decidí comprar un celular que sea algo mejor que todos los celulares Android medio pelo que venía usando, algo más de alta gama.
Y no es que el P9 esté a la altura de un iPhone 6S o un Samsung Galaxy S7, pero quería tener algo con suficiente RAM y CPU para que pueda realizar mis tareas cotidianas: escuchar música con Spotify/Deezer mientras navego con Firefox y sacar alguna foto sin que se me cierren las otras aplicaciones.

No voy a ahondar en detalles técnicos sobre este celular porque hay pila de sitios web que hacen lo mismo. Al celular le instalé una cantidad considerable de aplicaciones y juegos y funciona bien.
Pueden leer un artículo muy completo en Techradar.

Me voy a enfocar en la cámara de fotos: la cámara de doble óptica Leica es un fierro. Pone a la fotografía con celular a otro nivel y es por eso he decidido vender mi vieja Nikon D60 (que ya usaba poco y nada). Sí sí, suena ridículo lo que hice porque son dos cosas diferentes pero para la vida cotidiana y para el uso que últimamente le estaba dando a mi réflex, tenía sentido.
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Formato obsoleto

De vez en cuando me gusta dar vuelta por las librerías para chusmear qué hay, hojear libros y por supuesto, comprarme alguno.
Hoy pasé por el Gran Splendid para comprar unos CDs. Uno de Stevie Wonder para la Srta. V y un compilado de Collective Soul para mí. Ambos ejemplares actualmente no son muy comunes de conseguir en las disquerías de hoy día que están prácticamente fundidas.

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Collective Soul junto a bandas como Hootie & The Blowfish, The Wallflowers, Stone Temple Pilots y Tool marcaron mi adolescencia. En Santa Fe no era fácil conseguir estos discos y veo que ahora tampoco lo son.

Algún lector se preguntará para qué comprar CD si se puede bajar de Internet (legal o ilegamente). Creo que no es un pensamiento errado.
Desde el punto de vista práctico es más barato, es rápido y mucho más eficiente la bajada de un tema que nos guste -o un disco entero- y pasarlo al reproductor de MP3 que ir a comprarlo para escucharlo en un reproductor de CD.
Ni hablar de utilizar los torrents para bajar la “discography of Pirulo – FLAC – 10 gbytes”.
No es algo ajeno a mí utilizar estos medios para bajar música que no siempre termino escuchando en su totalidad.

El modelo de venta de música como iTunes o Nokia Music para bajar la canción que queramos a una calidad aceptable es todo un éxito en estas épocas de ultra-hiper-conexión a través de redes cableadas e inalámbricas.

Pero yo protesto contra ello y me refugio en las disquerías, las cuales en algún un momento fueron templos de la música (aunque todas se salvaran vendiendo CDs de cumbia).

Se me viene a la mente la compra de CDs por catálogo. Esos lugares que cuando uno iba, el dueño del negocio -si tenía confianza con uno- sacaba con orgullo una carpeta escrita a máquina donde uno podía encontrarse con tres versiones de un mismo disco. Tal disco de Metallica importado de Estados Unidos, el importado de Alemania y el de industria nacional. Siempre tenía mejor calidad de impresión el que traían de Alemania. Dependiendo de qué edición sea, venía con algún bonus track o más hojas en el librito.
A veces uno podía de encontrar ediciones de KISS que eran importadas de Japón, vaya uno a saber por qué.

La cosa es que hoy, dentro de la reducida (comparada con hace años atrás) sección de música del Gran Splendid, me sentí como en mi adolescencia cuando iba y me agarraba 5 o 6 CDs para escuchar. Solo que esta vez era un poco más moderno. Pasaba el código de barra de las cajas por un lector y podía escuchar parte de la canción que estaba almacenada en una base de datos. Así estuve casi una hora.

Hace más de 15 años, escuchar música a través de la red (entiéndase por BBS) como hoy en día era cosa película de espías y la única forma de conocer artistas era escuchando la radio, yendo a las disquerías o pasándose los cds con amigos y/o conocidos.

Para la gente joven del siglo XXI, compartir/prestar discos puede sonar raro pero era una suerte de “filesharing primitivo” mezclado con red social. La diferencia es que en ese tiempo cuando uno compartía su música, lo hacía en serio porque hasta que no nos devolvieran el CD no teníamos música.

Cerca de casa hay un negocio que mantiene bien intacto ese espíritu noventoso, donde el dueño del local pela el catálogo de música a ávidos melómanos. Allí uno puede encontrar incluso hasta LP nuevos (ediciones de lujo).

En estos últimos meses cayó en evidencia que el modelo de venta de música por medios físicos digitales o analógicos está en decadencia y obsoleto. En algún momento van a ceder.
El CD viene durando un poco más que el MiniDisc pero tal vez menos que las cintas de casete.
¿Desaparecerá o terminará subiéndose al podio de los objeto de culto como los LP?

Por ahora mis artistas favoritos tienen un lugar en mi torre de CDs del living.

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Gnome 3, al final no era tan malo

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“No es tan malo” me dije después de usarlo un par de horas. A pesar de ser muy criticado (como si se viniera el apocalipsis), me bajé GNOME 3.0 de los repositorios de testeo de Arch.
¡No podía ser la excepción a todos esos blogs que comentan sobre el último chiche tecnológico que sale al mercado!

Con un cambio de paradigma de trabajo radical y con la minimización de opciones de configuración, pensé que iba a ser una experiencia dura usarlo porque ya hacía años que venía acostumbrado del escritorio clásico de Windows (menú, barra y tres botones).
Justamente estaba muy cómodo usando XFCE, super liviano, super clásico y super limpio.
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Diez lugares para salir en una primera (o segunda o tercer) cita

La Guía Óleo es conocida entre los que nos gusta salir a beber/comer en Buenos Aires ya que es un directorio de lugares bares/restaurantes/pubs y en donde los propios comensales puntúan los lugares que han visitado.

Resulta ser que la Guía Óleo no tiene todos los lugares que yo suelo frecuentar así que confeccioné un listado de 10 lugares para una primera (o subsiguientes) cita orientada al bolsillo de una clase media castigada.

Siempre sostengo que hay que hacer un estudio de campo previo, porque ir a un lugar que no se conoce en la primera cita es como tirarse a la pileta y no saber si hay agua.
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Seti@home: Buscando señales de vida

Estando en la primaria, alguno de mis compañeros, al conocer mi visión atea (aunque todavía no tenía idea qué era ateo y sus implicancias) de la realidad me decían “te vas a ir al infierno por no creer en Dios” cuando les decía una y otra vez que los dinosaurios existieron, que las pruebas eran fehacientes y que estaba demostrado como hecho científico o cuando hablaba de la existencia de vida no-humana en el espacio exterior. A los niños es fácil malearle el pensamiento pero es triste decir que eso ocurriera a finales de siglo XX y no a fines del XIX.
Actualmente a éstos temas científicos se los combate con algo muy de moda llamado creacionismo y/o diseño inteligente. Es otro tema de conversación. (Lectura recomendada: Paleofreak)

Una de las tantas preguntas que me hacía de chico era si existía vida en otros mundos teniendo en cuenta que solo 400 mil millones de estrellas (número estimado) existen en nuestra galaxia y supongamos que una de 1 millón de estrellas tenga vida. Nos quedan 400 mil sistemas planetarios con vida en al menos un planeta y que de esos 400 mil sistemas, uno de mil tenga vida inteligente. Ya nos da 400 culturas en nuestra galaxia.
Pero multipliquemos esto por 100 mil millones de galaxias estimadas, aunque podrían ser mas porque muchos cosmólogos dicen que el universo está en en expansión. ¿Podríamos estar solos? ¿No sería un gran espacio desperdiciado si estuviéramos solos? Por otra parte, si lamentablemente fuera así, ¿no deberíamos cuidar más nuestro planeta?

Por suerte, hay mucha gente dedicada a la ciencia y a la búsqueda de vida inteligente en otros planetas.
Hace ya muchos años que existe el proyecto SETI (Search for Extra-Terrestrial Intelligence). Como todo proyecto científico de estas características, debe haber tenido un fin militar (y lo debe tener) pero centrémonos en lo científico.

Radiotelescopio de Arecibo, Puerto Rico

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Muestra de Star Wars

Todo el que se considere seguidor de La Guerra de las Galaxias no debe perderse la muestra que está en el Centro Cultural Recoleta con maquetas en tamaño real que se usaron en filmaciones, vestuario, bocetos, diseños conceptuales, parte de storyboards, etc.


AT-AT visto en El Imperio contraataca

No soy fanático, pero me gustan las películas, aunque la estética de las tres primeras (cap IV, V y VI) me gusta más. Por supuesto que había fanáticos que para ellos lo que se mostraba no era suficiente o no estaba a la altura de una muestra de Star Wars ya que todo eso lo podían conseguir por ahí. Bueno, gente fanática hay en todas partes.
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El Horten Ho 229 – el primer avión invisible al radar

Hoy leí un artículo más que muy interesante y es sobre la increíble ingeniería nazi.

Siempre sentí admiración por la superioridad de la ingeniería que manejaban estos tipos. La ciencia puede ser usada para bien o para mal -en este caso para mal- pero no deja de ser increíble lo avanzados que estaban.

A diferencia de lo que se cree, ni los norteamericanos ni los rusos fueron los primeros en inventar aviones stealth (avión furtivo), sino los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
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Desempolvando viejos recuerdos

Sí, estoy muy al pedo por escribir a las dos de la mañana. Y escribo porque se me da la gana.
Estuve en mi ex-casa la semana pasada y revolviendo la baulera encontré unas viejas PC Users ( “La computación que entienden todos”, editorial MP) que no era ni más ni menos que la versión medieval de la actual Users.
No fui de los primeros lectores de la misma, pero fui lo suficientemente viejo para leerla cuando todavía estaba íntegramente publicada en blanco y negro (solo las tapas eran a color).

La revista tenía un toque especial que se diferenciaba mucho de otras revistas de informática orientadas al ámbito corporativo como la Compumagazine o la PC Magazine. Esta era una revista orientada a los usuarios de PC, que en ese momento eran mucho más geek de lo que son ahora. Y eran mucho más porque las circunstancias y el escenario en el que nos movíamos nos obligaba a serlo.
Internet no estaba tan difundido como era ahora, era poco común tener placa de sonido (ah, el sonido que viene en cualquier computadora ahora), la mayoría teníamos monitor monocromático (VGA monocromo, Hércules, etc), discos rígidos de poca capacidad (40 megas) o ningún disco rígido, el mouse era un bien innecesario o superfluo, etc. Pero todos teníamos ganas de investigar y aprender más.
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Wolfram Alpha: Haceme una pregunta

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Alguno que haya estudiado matemáticas, alguna carrera relacionada con ingeniería o porque tuvo ganas y es medio geek habrá usado el famosísimo programa Matlab y/o el Mathematica de Wolfram Reseach. Ambos muy potentes y que estaban más allá de mi conocimiento o mis intereses. Yo solo quería plotear alguna función, buscar algún punto crítico y cosas no muy complicadas. Incluso estos programas tienen lenguajes de programación.

Bueno, siguiendo con las matemáticas pero a un plano más del llano, hoy acaba de salir al mundo un buscador web del mismo creador del Mathematica: Wolfram Alpha.
En verdad no es correcto que lo llame buscador si por buscador consideramos a los motores de búsqueda semántica, los cuales indexan una gran cantidad de respuestas, y pedida la búsqueda, tratan de coincidir una a una de estas con la consulta hecha.

Recuerdo que el buscador Ask Jeeves quería implementar búsquedas en un “lenguaje natural” a través de varias preguntas que se iban refinando, pero nunca logró algo bueno y terminó siendo un buscador del montón.
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