Cuelgue/Soliloquio

Esa negación de la realidad

Veo mucha gente con una negación fervorizada hacia la realidad porque piensa que [nosotros] como sociedad y país estábamos destinado a un futuro de grandeza y de marcar el camino a nivel global.
Ese positivismo excesivo que nos deja en una posición de pensar que estamos rebien y no tenemos que cambiar nada de lo que hacemos o pensamos porque está todo bien (y por soberbia).

Es más fácil y menos angustiante negar todos los problemas que tenemos exaltando lo groso que somos, en vez de admitir que siempre estuvimos en un país bananero, clasista, xenófobo e ignorante. Duele vernos al espejo todas las mañanas para hacer una autocrítica y darnos cuenta que además de todo lo bueno que tenemos y somos, también somos unos pelotudos.

Antes que me digan que soy un pelotudo por pensar eso, también es de pelotudo permitir cualquier forma de negación de la pobreza, la corrupción (gubernamental, coima, avivada en nuestra vida, etc), la inflación, la inseguridad, la violencia y de que como sociedad esperamos tener un líder mesiánico que nos resuelva todos los problemas .

Es menos angustiante pensar lo grosos que somos que pensar nuestro lugar en el mundo: un país más con mucha gente buena pero que le falta un largo y tortuoso camino por recorrer.

Me van a decir pesimista por decir que las cosas están mal actualmente pero soy optimista porque tenemos todas las posibilidades de tener un país más justo para vivir y no justamente uno destinado a la grandeza.

* Cambie [nosotros] por cualquier nacionalidad

Lecciones de la inmigración

La decisión de irse a otro país no es algo que uno lo toma a la ligera. Uno debe sopesar muchas cosas y eso puede cambiar con el correr del tiempo.

Ahora le dicen expatriado, que es una forma elegante de decir inmigrante. Hace más de 7 años que estoy emigrando y si hay algo que aprendí es que la distancia hace que uno sea responsable de las decisiones que toma.

La inesperada noticia de la pérdida de un ser querido, nos lleva a ese momento de reflexión sobre los objetivos que uno se propuso y si en verdad valió la pena. No queda otra cosa que mirar hacia adelante.

Es el momento en que uno piensa que hace un siglo atrás (y más) los inmigrantes tuvieron una situación más complicada. Cuando viajar a otro país no era ir a un aeropueto y la única comunicación, cuando había, era a través del correo. Hoy realmente las cosas son mucho más fáciles.

Me quedo con los buenos recuerdos. Como esas tardes cuando iba al fondo del patio donde había un cuarto de herramientas y cachivaches y lo veía a él sentado, escuchando el partido de fútbol con su radio a válvulas.
O cuando llegaba y estaba leyendo el diario en su cama y le pedía que me contara el mismo cuento de un tal Juan una y otra vez.
O cuando me enseñó -aunque sin mucho éxito- a jugar al tenis.

Algunas conclusiones después de un par de semanas

a lo lejos el Costanera Center

Río Mapocho, a lo lejos se puede ver el Costanera Center

Conclusiones después de un par de semanas de estadía en Chile.

  • Parece que a los chilenos les gusta comer palta. La veo en ensaladas, sándwiches, etc.
  • Me dió la impresión que las gaseosas (o bebidas de fantasía) son más dulces que en Argentina. Cuando pido un menú en algún restaurante, pregunto si en vez de gaseosa puede ser agua sin gas y …
    – Disculpame, ¿pude ser agua sin gas en lugar de gaseosa?
    Me miran con curiosidad como si le hubiera pedido agua de la cuneta. ¿Todo tiene que ser con gaseosa o bebidas dulces?
    Eeeeh, no, tengo soda.
    ¿tiene que ser todo con gas y/o azúcar?
    – Está bien, traeme una Coca Zero.
  • El mercado de libros usados es muy prolífico, lo cual está bueno para quien sea muy lector. He visto galerías enteras dedicadas a eso. ¿Será porque los libros nuevos son muy caros?
  • La gente no tiene cultura de viajar en subte (metro). Los que están esperando en el andén no esperan a que salgan los de adentro. Y los que están en la puerta tampoco dejan salir a los que quieren bajar. Es peor que en Buenos Aires. Ahí uno debe aplicar lo aprendido en la selva porteña: poner el cuerpo y de ser necesario algún codazo, porque tanto al “permiso” como al “perdón” se lo pasan por el culo.
  • Los chinos radicados aquí se dedican a otros rubros así que un domingo a las 9 de la noche no puedo decir “me quedé sin cerveza, me voy a lo del chino Juan (Huang)”. Los supermercados chinos podrían ser un éxito ya que hay pocos supermercados pequeños. Los que hay, son grandes y están muy separados entre sí. Por algún lugar se ven algunos de tamaño mediano a pequeño de la cadena Wal-mart, pero nada que ver con “nuestros” chinos. En cambio sí hay convenient stores que no son tan convenientes porque algunos cierran a la noche.
  • He llegado a ver dos farmacias por cuadra. En el trayecto que hago del hotel a la oficina (unas 20 cuadras) debo cruzarme con más de 10 farmacias. Puedo inferir que la gente se automedica mucho o que ciertas farmacias tiene convenios casi exclusivos con ciertas instituciones de salud previsional (llamadas Isapre) o ambas opciones.

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

Supervisor de abeja

Hoy escuché esta frase que me pareció interesante citarla:

If you can’t be replaced, you can’t be promoted

Un concepto que choca contra la anhelada estabilidad laboral pero que a la vez nos da un sacudón para reveer nuestras expectativas a corto, mediano y largo plazo.

Tal vez deba dejar mi puesto de supervisor de abeja.

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

Formato obsoleto

De vez en cuando me gusta dar vuelta por las librerías para chusmear qué hay, hojear libros y por supuesto, comprarme alguno.
Hoy pasé por el Gran Splendid para comprar unos CDs. Uno de Stevie Wonder para la Srta. V y un compilado de Collective Soul para mí. Ambos ejemplares actualmente no son muy comunes de conseguir en las disquerías de hoy día que están prácticamente fundidas.

Photobucket

Collective Soul junto a bandas como Hootie & The Blowfish, The Wallflowers, Stone Temple Pilots y Tool marcaron mi adolescencia. En Santa Fe no era fácil conseguir estos discos y veo que ahora tampoco lo son.

Algún lector se preguntará para qué comprar CD si se puede bajar de Internet (legal o ilegamente). Creo que no es un pensamiento errado.
Desde el punto de vista práctico es más barato, es rápido y mucho más eficiente la bajada de un tema que nos guste -o un disco entero- y pasarlo al reproductor de MP3 que ir a comprarlo para escucharlo en un reproductor de CD.
Ni hablar de utilizar los torrents para bajar la “discography of Pirulo – FLAC – 10 gbytes”.
No es algo ajeno a mí utilizar estos medios para bajar música que no siempre termino escuchando en su totalidad.

El modelo de venta de música como iTunes o Nokia Music para bajar la canción que queramos a una calidad aceptable es todo un éxito en estas épocas de ultra-hiper-conexión a través de redes cableadas e inalámbricas.

Pero yo protesto contra ello y me refugio en las disquerías, las cuales en algún un momento fueron templos de la música (aunque todas se salvaran vendiendo CDs de cumbia).

Se me viene a la mente la compra de CDs por catálogo. Esos lugares que cuando uno iba, el dueño del negocio -si tenía confianza con uno- sacaba con orgullo una carpeta escrita a máquina donde uno podía encontrarse con tres versiones de un mismo disco. Tal disco de Metallica importado de Estados Unidos, el importado de Alemania y el de industria nacional. Siempre tenía mejor calidad de impresión el que traían de Alemania. Dependiendo de qué edición sea, venía con algún bonus track o más hojas en el librito.
A veces uno podía de encontrar ediciones de KISS que eran importadas de Japón, vaya uno a saber por qué.

La cosa es que hoy, dentro de la reducida (comparada con hace años atrás) sección de música del Gran Splendid, me sentí como en mi adolescencia cuando iba y me agarraba 5 o 6 CDs para escuchar. Solo que esta vez era un poco más moderno. Pasaba el código de barra de las cajas por un lector y podía escuchar parte de la canción que estaba almacenada en una base de datos. Así estuve casi una hora.

Hace más de 15 años, escuchar música a través de la red (entiéndase por BBS) como hoy en día era cosa película de espías y la única forma de conocer artistas era escuchando la radio, yendo a las disquerías o pasándose los cds con amigos y/o conocidos.

Para la gente joven del siglo XXI, compartir/prestar discos puede sonar raro pero era una suerte de “filesharing primitivo” mezclado con red social. La diferencia es que en ese tiempo cuando uno compartía su música, lo hacía en serio porque hasta que no nos devolvieran el CD no teníamos música.

Cerca de casa hay un negocio que mantiene bien intacto ese espíritu noventoso, donde el dueño del local pela el catálogo de música a ávidos melómanos. Allí uno puede encontrar incluso hasta LP nuevos (ediciones de lujo).

En estos últimos meses cayó en evidencia que el modelo de venta de música por medios físicos digitales o analógicos está en decadencia y obsoleto. En algún momento van a ceder.
El CD viene durando un poco más que el MiniDisc pero tal vez menos que las cintas de casete.
¿Desaparecerá o terminará subiéndose al podio de los objeto de culto como los LP?

Por ahora mis artistas favoritos tienen un lugar en mi torre de CDs del living.

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.

Eppur si muove

A Galileo lo censuraron en 1633 por su teoría heliocéntrica. Y cada tantos años se replantean si ese italiano loco tenía razón.
Todavía debaten sobre si Darwin estaba en lo cierto y tratan de ver si se puede encastrar a la fuerza el diseño inteligente con la teoría de la evolución.

¿Será que tendremos que esperar otros 400 años para una sociedad igualitaria sin la intrusión de gorilas (porque no admiten la existencia de neandertales) religiosos?

Nosotros los Borg

¿A mí qué me importa la muerte de Michael Jackson? es la pregunta que me hice. En verdad no es que no me importara, tampoco le dí la relevancia que le dieron teniendo en cuenta que vivimos épocas electorales, con gripe A y un adormecido dengue, entre tantos problemas.

Lamenté que el mundo perdiera un artista de su talla, un artista que revolucionó la forma de bailar, de cantar y obviamente de hacer videos. Uno ve los videos de él de hace quince y siguen siendo increíbles.

Igualmente, a lo que viene el título; todo el mundo se enviaba mensajes de textos o se enteraba por Twitter lo que ocurría, estaba ocurriendo y lo que había ocurrido con Michael Jackson.
Las noticias viajan casi de forma instantánea. Un iraní en plena revuelta social por los fraudulentos comicios pasados (eso es una noticia importante) se estaba enterando que Michael Jackson había muerto.
(más…)

Día de la memoria y los bufones

Lo publico un día después porque no tuve tiempo de hacerlo ayer.

Hoy 24 de marzo ha sido un día importante porque es:

  • el cumpleaños de mi amigo Esteban (a.k.a Mantonegro).
  • Día de la memoria.

Como todos suponen, este post se referirá al segundo punto.
Lo que destruye a nuestra sociedad son los extremos, la gente no sabe vivir en los intermedios o en equilibrio. Parecería que algún gen provoca un comportamiento errático en las neuronas y cuando se hace sinapsis, los neurotransmisores quedan pegados en la neurona de la violencia y/o la de “el no sentido común”.

Esto ocurre con el 90% de la población y es por eso que nuestra sociedad (mundialmente) está estanca.
(más…)

Ojalá (no de Silvio Rodríguez)

Cuando digo Ojalá me viene a la mente una canción de Silvio Rodríguez. Una canción que roza la negación o lo negativo.

Pero este Ojalá de Eduardo Galeano, más que de negación es una mirada realista. Algunos lo calificarían de escepticismo o pesimismo, pero a mi parecer no es más que sentido común. Muchas veces se peca de ingenuo o inocente y muchas veces se peca de necio por querer que le vendan espejitos de colores.

Reflexiones antes de la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos.
(más…)