Japón 2017: Un día en Ōsaka

Ōsaka da para estar más de un día. Nosotros nos hicimos una escapada a visitar unos familiares y porque estábamos en Kyōto que en tren son 28 minutos aproximadamente.

Tal vez no tenga la elegancia de Kyōto ni sea tan cosmopolita como Tōkyō pero es una ciudad que vale la pena conocer. Tiene identidad propia y se come muy bien y barato.

La ciudad tiene una buena red de subterráneo (o metro) y en ese caso conviene comprar el pasaje para usar todo el día. Su valor es de 600 yenes, una ganga.

Enjoy eco card para usar todo el día

Castillo de Ōsaka:

Castillo reconstruido, muy bonito y con un museo audiovisual muy interesante. Si uno lo quisiera visitar meticulosamente sería una visita de un par de horas. Conviene subir en ascensor y después ir bajando todos los pisos que serían el museo del mismo.
Lamentablemente la ciudad y los puntos de interés como éste están colapsados de turistas, principalmente chinos que van en contingentes de 5 o 6 micros. Calculemos que con 6 micros ya tenemos 300 personas que de un solo tirón y le sumamos todos los turistas que estamos a pie. En conclusión, nos movíamos dentro del castillo a paso de hombre, realmente parecía un hormiguero por lo que no se pudo disfrutar plenamente.

Si van en marzo-abril, no se pierdan del hanami en el Hanami-matsuri y por supuesto, comer el mejor takoyaki del mundo. A diferencia de otros takoyaki que he comido, aquí la masa es muuuuuy blanda.

Comer en Ōsaka:

Lo bueno de estar con locales es que uno va a lugares que tal vez no son tan turísticos y que reflejan mejor el espíritu de la ciudad.
Fuimos a una galería llamada Janjan-machi (ジャンジャン町) que es una de tantas calles comerciales techadas muy común en Japón. Las mismas se llaman shōtengai.
Aquí es donde la gente realmente hace las compras o va a comer.

Tengu:

Dentro de la galería terminamos comiendo en un restaurante de kushikatsu que tengo entendido es muy famoso y tuvimos suerte que no había mucha espera. Creo que fue una de las mejores experiencias gastronómicas que he tenido en Japón. El secreto está en las salsas de preparación propia que tienen. Sabiendo que no iba a conseguir la misma salsa y el mismo gusto, me empeñé a traerme una y la encontré.

Salsa de kushikatsu

Dōtonbori:

Es una experiencia en todo los sentidos: es visual, olfativa, auditiva y física.
Nunca me sentí tan abrumado por tantas luces y sonidos, atraído por tantos olores (está lleno de restaurantes) y a la vez tan apretado como en este lugar.

Llama la atención su estética un tanto noventera, como si se hubieran quedado detenidos en el tiempo y creo que ese es su atractivo.

La cantidad de gente que se mueve por minuto aquí es impresionante, todo el mundo compra, come y se saca fotos especialmente en el famoso cartel de Glico que hace milenios que está allí.

El lugar da para ir en diferentes momentos del día porque está bueno ver cómo se van encendiendo todas las luces.

Ōsaka es visita obligada y por supuesto ¡kuidaore (o coma hasta reventar)!

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Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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