Formato obsoleto

De vez en cuando me gusta dar vuelta por las librerías para chusmear qué hay, hojear libros y por supuesto, comprarme alguno.
Hoy pasé por el Gran Splendid para comprar unos CDs. Uno de Stevie Wonder para la Srta. V y un compilado de Collective Soul para mí. Ambos ejemplares actualmente no son muy comunes de conseguir en las disquerías de hoy día que están prácticamente fundidas.

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Collective Soul junto a bandas como Hootie & The Blowfish, The Wallflowers, Stone Temple Pilots y Tool marcaron mi adolescencia. En Santa Fe no era fácil conseguir estos discos y veo que ahora tampoco lo son.

Algún lector se preguntará para qué comprar CD si se puede bajar de Internet (legal o ilegamente). Creo que no es un pensamiento errado.
Desde el punto de vista práctico es más barato, es rápido y mucho más eficiente la bajada de un tema que nos guste -o un disco entero- y pasarlo al reproductor de MP3 que ir a comprarlo para escucharlo en un reproductor de CD.
Ni hablar de utilizar los torrents para bajar la “discography of Pirulo – FLAC – 10 gbytes”.
No es algo ajeno a mí utilizar estos medios para bajar música que no siempre termino escuchando en su totalidad.

El modelo de venta de música como iTunes o Nokia Music para bajar la canción que queramos a una calidad aceptable es todo un éxito en estas épocas de ultra-hiper-conexión a través de redes cableadas e inalámbricas.

Pero yo protesto contra ello y me refugio en las disquerías, las cuales en algún un momento fueron templos de la música (aunque todas se salvaran vendiendo CDs de cumbia).

Se me viene a la mente la compra de CDs por catálogo. Esos lugares que cuando uno iba, el dueño del negocio -si tenía confianza con uno- sacaba con orgullo una carpeta escrita a máquina donde uno podía encontrarse con tres versiones de un mismo disco. Tal disco de Metallica importado de Estados Unidos, el importado de Alemania y el de industria nacional. Siempre tenía mejor calidad de impresión el que traían de Alemania. Dependiendo de qué edición sea, venía con algún bonus track o más hojas en el librito.
A veces uno podía de encontrar ediciones de KISS que eran importadas de Japón, vaya uno a saber por qué.

La cosa es que hoy, dentro de la reducida (comparada con hace años atrás) sección de música del Gran Splendid, me sentí como en mi adolescencia cuando iba y me agarraba 5 o 6 CDs para escuchar. Solo que esta vez era un poco más moderno. Pasaba el código de barra de las cajas por un lector y podía escuchar parte de la canción que estaba almacenada en una base de datos. Así estuve casi una hora.

Hace más de 15 años, escuchar música a través de la red (entiéndase por BBS) como hoy en día era cosa película de espías y la única forma de conocer artistas era escuchando la radio, yendo a las disquerías o pasándose los cds con amigos y/o conocidos.

Para la gente joven del siglo XXI, compartir/prestar discos puede sonar raro pero era una suerte de “filesharing primitivo” mezclado con red social. La diferencia es que en ese tiempo cuando uno compartía su música, lo hacía en serio porque hasta que no nos devolvieran el CD no teníamos música.

Cerca de casa hay un negocio que mantiene bien intacto ese espíritu noventoso, donde el dueño del local pela el catálogo de música a ávidos melómanos. Allí uno puede encontrar incluso hasta LP nuevos (ediciones de lujo).

En estos últimos meses cayó en evidencia que el modelo de venta de música por medios físicos digitales o analógicos está en decadencia y obsoleto. En algún momento van a ceder.
El CD viene durando un poco más que el MiniDisc pero tal vez menos que las cintas de casete.
¿Desaparecerá o terminará subiéndose al podio de los objeto de culto como los LP?

Por ahora mis artistas favoritos tienen un lugar en mi torre de CDs del living.

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One comment

  1. ja.. me acuerdo cuando a la siesta, después del colegio nos juntabamos en la casa de uno de los 2 del grupo que tenían compactera, hernan o cuca. por varios meses fueron los poseedores de esos disquitos que manipulabamos con un cuidado extremo. Ja, podiamos escuchar el silencio entre tema y tema… y con precionar un par de veces un botoncito, instantaneamente estabas escuchando el tema que querías. Vos tenias suerte kana, vivas en santa fe… desde pilar era una aventura viajar a Rafaela o Santa Fe y pasar por las disquerias, el que tenia la suerte de hacerlo tenia charla asegurada por un par de semanas.

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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