Un recorrido por la ciudad de Mendoza

Retomando mi relato de las vacaciones: Antes de partir a San Rafael dimos vueltas por la ciudad visitando los puntos que nos habían marcado en el plano.
Como hicimos todo a pie no nos alcanzó para visitar todo, pero cubrimos bastante.
El primer punto fue el Cerro La Gloria.
Para llegar a la cima, primero pasamos por el zoológico. Habíamos recorrido una distancia grande bajo el abrasante sol mendocino y nos obligó a hacer una parada técnica en el mismo. De por sí no me agradan mucho los zoológicos porque no me gusta ver animales salvajes en cautiverio. Pero viendo que el zoológico parecía grande, supuse que las comodidades para los animales también. Así que decidimos darle una chance de estar equivocados y entramos.

La primera impresión que nos dió, fue la de un zoológico abandonado. Mucha basura dando vuelta (y la gente es sucia), animales descuidados como un oso polar en un habitáculo de 3 x 3 de cemento y con un charco de agua podrida. Algunas aves rapaces en jaulas de tamaños muy parecido. Por contrapartida, las cabras tenían espacios más que muy grandes para desplazarse.
El colmo fue ver animales que se habían escapado de sus jaulas, como un grupo de monos que ya estaban muy duchos a la hora de tomar gaseosa en botellas plásticas que encontraban en los tachos de basura.
Nos dió mucha tristeza y no veíamos la hora de terminar tan cruel recorrido, tanto desinterés por parte del zoológico y del público. Mientras caminábamos me sentí culpable por financiar la penosa supervivencia de estos bichos.

guacamayo prófugo
Prison break versión guacamayo


Salimos del zoo y subimos para ver el monumento al Ejército de los Andes.

Bueno, eso.

A la vuelta pasamos por la municipalidad (uno de los edificios más altos) y subimos al último piso para apreciar la ciudad.
Ahí una empleada muy amablemente nos llevó a la terraza para que veamos y saquemos fotos. Mientras nos esperaba mandaba mensajes con el celular.


Municipalidad de Mendoza

Panorámica desde Municipalidad de Mendoza

Después nos pegamos la vuelta y pasamos a chusmear un salón de pool que es gigante, nunca había visto un lugar tan grande. Me hizo acordar un poco a los viejos clubes de barrio y al bar Tokyo en Santa Fe.

Y rematamos el día comiendo en el Mercado Central en Avenida Las Heras. ¡Muy bueno!


Un chopp (un liso hubiese sido mejor) y unas pizzas de parado.
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Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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