Taxi peruano

Una constante en casi todo el mundo (nuestro país es un buen ejemplo) es lo garca que son los tacheros a la hora de tratar a los turistas. El primer contacto con Perú fue con el taxista: primer shock cultural.

Llegando a Lima
Llegando a Lima

Arribamos al aeropuerto de El Callao después de varias horas de viaje con una nena que lloró durante todo el trayecto, desde que salimos a las 7 de la mañana.
Apenas salimos de la zona de recojo de equipaje ya los de la agencia de taxi oficial nos cobraba 25 dólares para ir hasta el hostel en Miraflores. Miraflores es una municipalidad que forma parte de la zona metropolitana de Lima.

Nos parecía un exceso y salimos el aeropuerto donde nos ofrecieron ir hasta el hostel por 40 soles. 40 soles seguía siendo caro porque sabía que por treinta podía ir tranquilamente (previa consulta con la gente del hostel). Sin embargo sabíamos que estábamos en el aeropuerto y al igual que en Ezeiza, el taxi es abuso.

Así que tomamos un taxi ahí; una vez hecho unos cientos de metros fuera del aeropuerto nos dijo:
– ¿Uds. qué precio arreglaron con el señor?
– 45 soles hasta Miraflores, hasta la cuadra 22 de Benavides.
– Ah, porque hasta esa zona es otro precio. Son 50 soles porque en verdad ya deja de ser Miraflores. (Es verdad, es el límite de Miraflores y Surco).
Frenó en medio de la autopista, en medio de El Callao, un barrio muy marginal y remató con:
– Bueno, ¿qué hacemos?
“¡Qué chanta! Bueno, ya estamos acá, sigamos” – pensé; proseguimos camino.
A pesar que 50 soles (68 pesos argentinos) son menos que los absurdos 100 pesos que me cobrarían de Ezeiza hasta mi casa, me pareció un abuso.

Si yo pensaba que en Argentina se manejaba mal, era porque no había conocido Perú; se conduce muy mal. La forma de conducir es: meter un cambio y tocar bocina cada 10 metros por las dudas; no se usa guiño. Ví muy pocos semáforos y además se conduce rápido, no tanto como en Argentina pero las calles son muy angostas y en una autovía donde decía que la máxima era de 50km/h, el tachero iba a 100.

Llegamos al hostel y no tenía cartel ni nada. Resulta que el dueño, Juanma, recién lo estaba abriendo. El tipo era un personaje que parecía tener bastante mundo recorrido pero a veces lo que contaba era tan fabuloso que no sabíamos si creerle. La gente que caía a éste hostel era por referencia de algún conocido (como en el caso nuestro).

Ya estando instalados en Perú, tuvimos otras experiencias también enriquecedoras.
A diferencia de Argentina, los taxis en Perú no tienen cuentafichas, sino que uno arregla un precio con el taxista. Antes de subir al mismo, se le dice al tachero adónde se quiere ir y él nos dice cuánto es.
– ¿Cuánto cuesta hasta la Plaza de Armas de Lima?
– 12 soles.
– 10 soles.
– 12 soles señora.
– 10 soles.
– 11 es un precio justo.

La persona encargada del regateo era la madre de Juanma que muy gentilmente nos consiguió el taxi.
Éste es un ejemplo de regateo en Perú. Incluso es probable que un local haya podido regatearle más. Para nosotros, ese fue un buen regateo.

Llegamos al centro de Lima y le pagué al taxista con 51 soles (un billete de 50 y un moneda de 1 sol).
Apenas la vió el tipo me dijo “ésta moneda está picada, dame otra”.
No entendí bien que miércole quiso decir con picada pero le dí otra y después me dijo:
– Este billete está mal, ¿me darías otro?
Cuando lo ví por un momento me dije “¿le dí un billete trucho? ¿me cagaron en el aeropuerto?”.
Le dí entonces 10 soles y le dije:
– No tengo más.
– Bueno, bueno, está bien.

Salimos a recorrer el centro de Lima.
Al rato me dí cuenta que había entrado como un burro y que el muy hijo de puta me dió un billete trucho, ¡pero muy trucho! Ni siquiera era un billete de 50 nuevos soles, ¡sino de 50 intis (anterior moneda en Perú)! O sea, el tipo tenía preparado todo para cagar a los turistas que no sabían.
En fin, se aprende de los errores, a veces cuesta un poco más que en otras ocasiones.

50 intis truchos
billete de 50 intis retrucho que me lo guardé como recuerdo

Como dato interesante: los taxis en Perú tienen diferentes colores, que en verdad no significan nada, pero los hay amarillos y de otros colores que son del estilo Tico (autitos muy pequeños que Corea para deshacerse de éstos, los manda a Perú para la compra de 2da mano). Los blancos son unos autos japoneses muy viejos y después hay azules y negros.
Después ví que no hay colores definidos, sino que dependen de la partida que trajeron. Así que casi cualquier auto puede ser un taxi.

mototaxi
Mototaxi

La realidad de ésto radica en que Perú tuvo una gran crisis económica y mucha gente quedó desempleada. Entonces el gobierno para paliar un poco ésto, permitió trabajar como taxista a cualquiera que tuviera un auto. Pero a diferencia de Argentina, ésta actividad parece no estar regulada y los taxistas no están agremiados. Es “cada uno hace la suya y cobra lo que quiere”.
A la vuelta cuando volvíamos del centro, paramos un taxi y esa fue mi primera lección de regateo.
– ¿Cuánto hasta Miraflores?
– 12 soles.
– 10 soles.
– 12 soles.
– 11.
– Bien.

Al momento que subimos al taxi, una agente de tránsito tocó el silbato y después de discutir varios minutos con el taxista nos tuvimos que bajar. No me duró mucho la satisfacción de regatear.
– Señorita, estoy trabajando como Ud. Es un día domingo, no voy a trabajar todo el día domingo para pagar la papeleta, para eso me hubiera quedado en casa.
– Ud. es un conchudo (“caradura” en peruano). Se estacionó cruzando aquí.
– Pero si yo le avisé al señor (a mí) que me iba a estacionar bien porque no quería que Ud. me haga la papeleta. Mire a los otros -que estaban detrás de la oficial- cómo se están estacionando.

taxi
Taxi en la Plaza de Armas de Lima

Nos bajamos y buscamos otro taxi. El tachero nos dijo.
– 15 soles hasta Miraflores.
– 10 soles.
El tipo abrió grandote sus ojos.
– ¿10 soles? ¿10 soles hasta Miraflores? Te ofrezco 12 soles.
– Ah, no. 11 soles es lo que me cobraron desde Miraflores hasta aquí.
Sonrió, me hizo un ademán y un gesto de aprobación con su mano derecha.
– Adelante, pes (pues).

Este fue mi post de “taxi y regateo peruano”.
Con el pasar del tiempo fui mejorando mi técnica y he podido regatearle más a los tacheros y vendedores. De todas maneras, el comerciante siempre sale ganando así que la idea es “perder lo menos posible”.

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10 comments

  1. Pato: no recuerdo que escuchen algo como radio 10 pero te puedo asegurar que algunos escuchan reguetón, cumbia y una vez un romanticón se escuchó todo el cd de Savage Garden mientras íbamos, ¡ja! De todos los taxistas, uno solo nos dió charla y fue el hijo de puta que nos metió el billete falso.
    Pramundo: ves, siempre hay algo peor a lo que uno conoce.

  2. Hola, llegue de casualidad a este blog. Muy interesante. Solo que soy peruana y cuando he leido esto me dio mucho roche (verguenza). Mil disculpas por lo que has tenido que pasar. Sobretodo siendo turistas es mas vergonzozo. Espero que haya podido encontrar otras cosas que compensen un poco la estadia en Peru.

    1. Estimada Ursula, el taxista es una raza muy particular. Son gente jodida acá y en la China.
      Dejando de lado detalles menores como los taxistas y el soroche que sufrimos en Cusco, muy lindo país para visitar. Tiene de todo.
      Saludos

  3. Aguante che “K”!
    Yendo a paises como el Peru es que aprendemos a sobrevivir a cualquier situacion en este mundo.
    Interesantes relatos: Instructivos y MUY veridicos!!

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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