Visita santafesina y pequeño tour etílico-gastronómico

Después de meses o años de constante amague, con motivo del recital de Aimee Mann, el gurca de las pampas santafesinas se dió una vuelta por tierras arrabaleras para experimentar en carne propia lo que de manera pasiva hizo con la lectura de Crónicas del Ángel Gris. Y si no lo experimentó, que se joda.

Como todo anfitrión, mi deber fue aconsejarle y llevarlo a los reductos exclusivos que frecuento tratando de no caer en clichés aunque inevitablemente terminamos cayendo. En lo personal no concibo como recorrido porteño llevar a alguien a un shopping. Los shoppings son casi todos iguales en cualquier parte del mundo: mucha gente amontonada, precios altos, mucho lujo (dependiendo el lugar), mucha comida chatarra y la sensación de que me estoy perdiendo algo. Haciendo analogía, es como cuando los Simpson (sin S al final) fueron a Japón y comieron en Gringolandia o cuando fueron a Italia y comieron en McDonald’s.

La primer recomendación que le hice fue comprar “la biblia del peatón”: una Guía T a la cuál se adaptó bastante rápido y quería usarla hasta para ir al supermercado. Después me dí cuenta que le aguaba las ganas de usarla cuando le decía “vamos acá nomás, no la necesitamos”.
A pesar de su entusiasmo por usarla, todavía no estaba muy ducho y no se había dado cuenta que el Cementerio de Recoleta estaba al lado del Centro Cultural Recoleta, lugar donde estaba la exposición de Star Wars.

Igualmente nuestro primer lugar de visita en el que jugué el papel de guía turístico, fue El Tortoni, primer cliché pero que no se puede dejar de visitar. No tiene el mejor café, los precios son… excesivos y la atención no es la mejor, pero igualmente consideré que tenía que conocer el lugar porque tiene mucha historia. Porque después de haber tomado un café en las tantas cafeterías porteñas, tomarse un cortado ahí es como tomarse un café con el tiempo corriendo en reversa en vez de hacia adelante o tal vez corriendo al cuarto de velocidad con que corre la ciudad.

Finalizado nuestro capuchino y recorrer un poco el lugar nos dirigimos al Gran Rex el cuál era nuestro objetivo principal desde un principio: el recital de Aimee Mann.

La verdad que el recital estuvo muy bueno. Aimee Mann y dos músicos demostraron con total humildad que se puede emocionar sin montar ningún show, solo tocando todos los instrumentos con talento (como los dioses), con sonido muy claro y respeto hacia el público.

Tortoni
El café Tortoni
Gran Rex
En el Teatro Gran Rex

Terminado el mismo nos fuimos a Cruzat, bar de cervezas artesanales y con una carta más que variada. Lugar al que voy cuando puedo y cuando la billetera me lo permite.

Viernes a la tarde. Como cualquier padre que despacha a su hijo a algún lugar de entretenimientos, lo despaché al neandertal santafesino en el Centro Cultural Recoleta y lo ví entrar a la muestra de Star Wars casi corriendo. Considerando que iba a estar un buen rato sin joderme me fui a tomar un café por ahí, lectura de por medio.

El mártirUna vez reencontrados hicimos una caminata nocturna por la Fac. de Derecho, la famosa flor metálica (Floralis Generica), Canal 7 y terminamos comiendo en Ña Serapia en frente de Parque Las Heras. Es un lugar muy pequeño, un bodegón que pasa inadvertido por los transeúntes en su constante frenesí. Muy discreto, es uno de mis recursos favoritos para ir a comer comida salteña, de los mejores locros, tamales y empanadas. El lugar es atendido por su propio dueño, Héctor Yepez (si no me equivoco) a quién yo le veía cara conocida. Pues claro, posó para una foto del genial Marcos López y la misma se encuentra en la colección del MALBA.

Como la visita santafesina era tan corta tuve que improvisar un circuito gastronómico-etílico teniendo en cuenta en dónde nos movíamos y que estábamos a pie. Cachamos el 160 que nos llevó a Almagro, más que un barrio un sentimiento.
Primero fuimos a la Casona de Humahuaca que nos hizo acordar a las viejas épocas de la vieja “La Llave” en Santa Fe, con olor a porro (del barato) y una Quilmes en la mano. Después de un rato partimos a Lo de Roberto, boliche al que iba muchas noches a tomar una cerveza/vino con el Sr. F. (el alemán) y escuchar un tango cantado con carraspeante voz producto de algunas copas de alcohol.

Terminamos la noche en el Jack The Ripper, un pub estilo irlandés en Libertad 1275, casi Juncal. Buena música (en general británica) y buenas cervezas importadas. El único punto en contra es la atención de los que están detrás la barra que deja mucho que desear. ¿Por qué será que en esta ciudad cuando un negocio está en una buena zona y trabaja bien te atienden mal? ¿Se creen que me hacen un favor atendiéndome?

Casona de Humahuaca
Casona de Humahuaca Casona de Humahuaca

Lo de Roberto
Casona de Humahuaca Casona de Humahuaca

Los otros días nos dedicamos a recorrer lugares típicos como La Boca y San Telmo en la dura tarea de encontrar souvenires que sean representativos y típicos de Buenos Aires pero sin caer en la compra del típico producto fabricado en serie para los turistas. ¡Pero qué tipo rompebolas este Martín! ¡Le hubiese comprado alfajores santafesinos a todos!

Más a la noche fuimos con un grupo exclusivo de gente bajita y asiática (entiéndase por nikkei) matizada con algún miembro occidental a un bar de Retiro (Down Town Matías) y después a otro de Palermo.

Al día siguiente ya el muy maricón se quejaba que le dolían las piernas, así que fuimos hasta Belgrano en subte para que conozca el barrio chino, pero comimos comida japonesa en Fujisan. 😀
Así y todo lo hice caminar desde Juramento hasta Plaza Italia por Avenida Cabildo. No se cuántas cuadras serán pero lo dejo de tarea para el hogar para el que tenga Guía T. :mrgreen:

Quedó pendiente visitar: la Feria de Mataderos, Caballito, más de Almagro, Boedo, Jardín Japonés, etc.

Será para el próximo recital de alguien.

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5 comments

  1. Estimado Kana,

    Interesante esta lista de sitios recomendados que no recomiendan en los folletos turísticos.

    Hablando de Simpson (sin S), me identifico totalmente con Homero y me resisto a ir a Ciudad Capital, pero en unos días estoy yendo a pyCon 2009 y alguno de estos sitios recomendados voy a tener que visitar.

    Saludos

  2. ¡Jaja!
    Buenísimas tus crónicas. Yo mismo no sabía cómo hacer para resumir tan bien y sin perder detalle nuestro recorrido.
    De paso me das una mano para seguir robando con un par de artículos ya que se me complicaba con las ubicaciones de algunos tugurios.
    Tomo nota de los lugares pendientes para mis próximas mini-vacaciones que seguramente serán por ahí. Por supuesto, habrá que esperar a que toque alguien, porque se me hace una buena excusa para vencer la fiaca.
    Y no te preocupes, según mis cálculos con lo que gasté en regalos deberíamos estar cubiertos por unos seis o siete años 😛

  3. Martín, te advierto que para la próxima te traigas rollers o algo con rueditas, porque si las patas te dejan de responder a mitad del camino ni sueñes con que Mr. AK se apiade de vos y resuelva llevarte a upa o a caballito. Ya lo intenté miles de veces y no hay caso, te dice “jodete, levántate y anda!” 😀

  4. Hola, coincido con Martín en que la crónica está bien lograda y es entretenida.

    Me parece muy buena tu apreciación sobre los circuitos turísticos tradicionales (o mejor dicho, comerciales) y tu propuesta menos convencional. Si te interesa ayudarnos a mostrar un poco más de esto, contactanos.

    Un saludo!

  5. ¡Jaja!
    Mirá Val, los que conocemos al Kana desde hace un tiempo sabemos que tiene formas curiosas de expresar su cariño. Así que quizás ése “jodete” sea un “te quiero, tontita”… Ahora bien, que no se le haga costumbre porque un ojo en compota y una costilla partida no es amor. Si querés, la próxima me llevo un monopatín y te lo presto.
    Saludos.
    😀

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