DEKITA (出来た)

En los lugares y momentos menos pensados es donde se concretan ciertas ideas.
En este caso, un relato que tenía en la mente de hacía un tiempo y que se terminó de cerrar mientras iba en subte. Sí, soy de esos locos que van por el subte con la mirada en cualquier parte. Si ven a alguien así, no lo discriminen o quieran pegar, esa persona está buscando la forma de conquistar el mundo. 😀


Cada tanto acostumbro a leer el blog de mi amigo Kai (海 = Kai = mar).
Kai tiene una forma muy particular de escribir posts. Los mismos no son más que una crónica diaria y un inventario de lo que bebe por día.
Un ejemplo de ello sería:

7月6日の酒量
発泡酒500ml×2缶(*)

(*)
cantidad de alcohol del día 6 de julio
2 latas de happōshu de 500 ml

Casi podría decir que es alcohólico, pero eso no importa en esta historia. Es un japonés bastante especial.

Hoy leí su último post que decía solamente:
“DEKITA”

Oriundo de Hiroshima, supongo que para escapar un poco de sus padres se fue a estudiar a Okinawa.

Pasaba largas horas trabajando frente a la computadora de una NPO (Non Profit Organization) en Naha. Satoko, su compañera de facultad pasó por la oficina donde se encontraba él, a eso de las siete de la tarde cuando ya estaba por cerrar todo y no quedaba nadie en la oficina.
La oficina era un lugar bastante amplio con algunas computadoras, fotocopiadoras y pilas de papeles y revistas. La misma sala tenía como separadores armarios y estanterías.
Un gran ventanal daba hacia un parque bien cuidado. Satoko se acercó a la ventana y notó que detrás de un armario se encontraba un diván con una sábana y le dijo a Kai.

– Kai, ¿aquí duerme alguien?
– Ah, sí, yo… a veces duermo alguna noche aquí – con sonrisa un poco pícara.

Salieron del edificio donde se encontraba la oficina y se internaron en la zona de Sakurazaka, un lugar un poco mas alternativo que otros barrios de Okinawa. Bares escondidos y desprovistos de carteles a la vista del público que los hacen mas exclusivos todavía.
De tanto en tanto no faltaba algún pequeño local con un chochin colgado con la inscripción izakaya o la famosa marca de cerveza Orion. La melodía de las canciones del grupo Begin se escuchaba dependiendo de la dirección que cobraba la brisa que corría a través de las callejuelas de piedra.

calles

Kai abrió una puertita y le dijo a Satoko.
– Entremos, es aquí. Hay que subir las escaleras.
– ¿Aquí? Nunca había venido a un lugar como éste.
– Ya lo sé. Buena música.

Así era. El lugar, que estaba en el primer piso, tenía una ambientación más occidental, variaba un poco del tradicional izakaya. La música de fondo era funk y una barra que quería asemejar a la de un pub irlandés.
El lugar no seguía un estilo sino que era una mezcla de estilos que para el ojo oriental era casi lo mismo.

– ¿Qué música es ésta?
– Speedometer, música funk, ¿te gusta? – respondió Kai.

Ella después de unos tragos más dulces que etílicos, se levantó.
– Bueno, debo irme porque tengo una cita con mi novio, gracias por la salida – le dijo Satoko.
– No, por el contrario, yo soy el que te agradece. Nos vemos.

Kai se quedó en su sillón sentado mirando hacia arriba las formas geométricas que formaban los rayos de luces.
Se levantó de un golpe y salió del lugar a buscar su moto que estaba en el subsuelo del edificio de la NPO.

Tomó la avenida 330 que une Naha con Ginowan, ciudad donde vive.
Viernes a la noche, todo el mundo iba en dirección a Naha (sur), capital de la prefectura de Okinawa y en donde había más movimiento de gente. Él por el contrario iba en sentido contrario, a Ginowan, otra zona con movimiento de gente (principalmente soldados estadounidenses y extranjeros). El mayor problema de Okinawa es el congestionamiento de autos. Al no haber trenes ni subte (solo existe un monorriel) ni muchas líneas de colectivo, todos usaban auto o moto y para peor, hay pocas avenidas (contadas con los dedos de las manos) por lo tanto el tránsito se complica.

No quedaba otra cosa mas que esperar en la larga cola de autos. Saliendo de Naha, la cosa se descongestiona y la avenida se interna por la ciudad de Urasoe. Comenzó a lloviznar. O más que llovizna se podría decir vapor o rocío. Es que en primavera el clima es desagradablemente pegajoso. Respirar aire es respirar agua.
A un lado del camino, la montaña decorada con cientos de kamekohaka dispuestos en forma escalonada que hacen recordar a una acrópolis de muertos.

kamekohaka

Del otro lado, se encuentran pequeñas huertas al lado de un arroyo.
Todo este paisaje quedaba matizado con la estela y explosión sonora que dejaban unos F-18 que volaban a escasa altura, casi podría decirse que se podían tocar con las manos.

Eran casi las nueve de la noche y Kai ya había llegado al barrio de Shimashi donde se encontraba su casa. Vivía en un manshon (un tipo de monoambiente japonés) cuadrado y blanco: el típico edificio de manshon. A diferencia de los edificios occidentales, en algunos manshon las puertas de los departamentos dan a una galería al aire libre. No existe vestíbulo ni recepción, tanto las escaleras como los ascensores son laterales y al aire libre.

Debajo de su edificio había un par de locales, entre ellos una peluquería que hacía un tiempo que no visitaba y un konbini.
– ¿Qué hago? ¿me corto el pelo?
Se ajustó bien el gorro, enfiló hacia al konbini que estaba al lado y aparcó la moto, justo delante de una chica que estaba hablando en un teléfono público.
Weeei? – escuchó decir.

“Qué linda china” – se dijo mientras disimuladamente la chequeaba de arriba a abajo.
Entró al local y compró un frasco de shōchū, unos snacks y otras tantas porquerías instantáneas.

Salió del local, la joven ya se había ido.

Ya encontrándose en la puerta de su departamento, se agachó donde estaba el felpudo de goma. Debajo del mismo se encontraban las llaves de la puerta. Estaban más seguras allí que consigo.
Tadaimaaaa1 – decía en voz baja casi imperceptible todas las noches cuando entraba a su departamento.

Tiró todo sobre el tatami que a la vez le servía de lugar de reposo. Metió la bandeja de karē al microondas y mientras ese manjar se cocinaba destapó una lata de happōshu.
Encendió la tele para ver el noticiero. Desde ese día hasta el lunes de la próxima semana el clima no estaba apto para lavar la ropa.

Desenfundó su guitarra y se puso a rasgar un tema de los Beatles -Norwegian wood- mientras fumaba un Kool.
Sonó el celular.
– ¿Quién será? Hola, sí, mamá, ¿cómo estás? Bien, gracias. Gracias por acordarte. No, hoy no tengo planes, mis amigos están todos trabajando, tal vez el fin de semana.
Saludos a papá y a Rie.

Se asomó por la ventana, ya no lloviznaba, pero seguro iba a lloviznar de nuevo.

Encendió la computadora a eso de las once de la noche y empezó a escribir en su blog.

6月16日
今日は僕の誕生日です。
相変わらず仕事が全然面白くない〜!

しかしさと子と会って良かった。一緒に桜坂のある居酒屋に飲みに行った。
誕生日を覚えてくれて嬉しかった。

6月16日の酒量
発泡酒500mlx1缶

(**)
16 de junio
Hoy es mi cumpleaños.
El trabajo como siempre, para nada interesante.

Sin embargo encontrarme con Satoko estuvo bueno. Fuimos a tomar algo a un izakaya de Sakurazaka.
Me alegré que se acordara de mi cumpleaños.

Cantidad de alcohol del día 16 de junio.
1 lata de happōshu de 500 ml

Miró fijamente como titilaba el cursor y respiró hondo. Sonó el celular. Un mensajito de Satoko.
– Kai, ya volví a casa. La cita con mi novio estuvo aburrida. ¿Puedo ir a tu casa?

Kai sonrió.
Volvió a la redacción de su post, borró todo lo escrito y solo escribió:





(DE-KI-TA = lo conseguí)

1: tadaima: “ya llegué” (a casa o de donde partió)

Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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6 comments

  1. Primero: sí, hubiese estado bueno que alguien muriera… Debo estar perdiendo el estilo.
    Segundo: están acusando a uno de mis personajes de algo que no es, aunque cada uno puede darle la interpretación que quiera, obviamente.

  2. Quedó lindo che.
    Al margen del cuento en particular, he sabido percibir algo de la forma oriental de ver el mundo en muchos de tus relatos.
    Nos has traído todo un nuevo paradigma desde las antípodas che 😛

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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