La despedida I

Ayer decidí darme una vuelta por el Congreso en mi hora del almuerzo. A esa hora la cantidad de gente era impresionante, una cuadra y media haciendo cola para despedir al estadista.
El argentino es un ser muy particular. A los buenos los recuerdan una vez que los perdieron.

Mi cámara es vieja y por lo tanto no tiene ni gran calidad de video ni control de estabilidad.


Alguien me dijo “se está hablando más de lo que pasó en el 88 y 89 que antes”.
Sí, porque ya el ’88 y ’89 son historia, ya pasaron 20 años y actualmente surge la necesidad de que la gente se acuerde y los jóvenes que nacieron después de esa época sepan lo que ocurrió porque hay una necesidad de memoria y una necesidad de esperanza.
Y para cerrar, no hubo ni entrega de pancho y coca ni colectivos de algún gremio que llevara gente.

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4 comments

  1. Fue muy interesante ver toda la gente que llego por deseo propio a congreso, como bien decís, sin “pancho y coca” y sin micros. Lamentablemente después de él no hubo otro presidente que pudiera provocar algo así. Aun si uno estuviera en contra de su gestión no podría negar la calidad de persona en comparación a quienes lo sucedieron.

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