Baar Fun Fun

Una sola noche no alcanza para conocer cómo es la vida nocturna en Montevideo así que pedimos recomendación a la gente del hostel para salir a tomar algo tranquilos. La recomendación fue calle Ciudadela, ciudad Vieja.

Así que nos tomamos el colectivo de la línea 116 y una cosa que está muy buena de los colectivos allí es que el chofer solo se dedica a manejar. Hay un empleado que se encarga de cobrar.

Buscamos los bares que nos recomendaron y dimos con uno que se llama “Baar Fun Fun”.

Me gustó el ambiente y tenía como característica la de congregar a gente de todas las edades, de todas las generaciones. Una vez sentados, leímos los artículos pegados en la pared y nos dimos cuenta que el bar es un lugar histórico, es por eso que todas las generaciones se encontraban allí compartiendo el mismo lugar para disfrutar del tango.

Copio un artículo de La Nación que había pegado en el bar.

Domingo 5 de agosto de 2007 | Publicado en edición impresa
Un clásico para la nostalgia
Escribe Nelson Fernández

Una parada clásica de la recorrida por Montevideo es un bar añejo enclavado en la Ciudad Vieja, frente al Teatro Solís, el principal del Uruguay. Se trata del Bar Fun-Fun, casi un pequeño museo con aroma a tango y paredes repletas de recuerdos de tiempos gardelianos y fotos que sacan lágrimas a los memoriosos vecinos.

Fundado en 1895, el Fun Fun tiene una atracción especial: la famosa “uvita” que se sirve en copa chica y nadie deja de probar. Es la misma que tomó Carlos Gardel en 1933. Dicen que luego de saborearla cantó una canción a capella y dejó una foto firmada, que hoy se luce en una pared. Para recordar aquel momento, se ha mantenido sin cambios el mostrador de estaño en el que se apoyó “el Mago” para aquel tango íntimo. Los personajes más variados del Río de la Plata y otras geografías han pasado por ese mostrador. Desde Astor Piazzola hasta Bryan Adams; desde Fito Páez hasta Mariano Mores, el “Negro” Rada, Pugliese, Pichuco y Jorge Porcel.

En los últimos días, los comentarios sobre el Fun-Fun se concentraron en dos personajes. Por un lado, en un joven al que llaman Gardelito, porque canta el repertorio gardeliano con un reconocimiento creciente. Tabaré Leyton, tal su nombre real, vive con su familia en la frontera con Brasil y viene a la capital cada semana, para probar suerte en el mundo del canto y también para ganarse la vida limpiando piscinas en residencias de la zona más lujosa: Carrasco.

El otro caso es el de la ministra del Interior, Daisy Tourné, que no sólo sigue como habitué del Fun-Fun sino que también se ha animado a cantar en público. Cuando interpretó el tango “Como dos extraños”, recibió un enorme aplauso del público. Daisy y “Gardelito” son las nuevas atracciones del centenario bar.

Fotos y videos

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2 comments

  1. Buena reseña.
    Es increíble lo del termo allá, he visto gente corriendo por la costanera (haciendo ejercicio) con el termo y el mate bajo el brazo.

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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