Peligrosas vacaciones de invierno

Estimados y tan sufridos lectores que han caído accidentalmente en este güéblog:

Hace un tiempo que vengo escribiendo poco, un poco se debe a los preparativos del Centenario Okinawense.

También aporta a mi ausencia el hecho que la consultora (La Empresa) en la que estoy me ha mandado a trabajar un poco lejos de mi casa, muy cerca de Ezeiza.
La cosa es que casi todos los días tengo que tomarme la combi para ir a trabajar a esa empresa. Hay un solo día en el que pivoto entre la empresa donde estoy haciendo la consultoría y mi consultora que está en Capital.

En mi opinión la consultoría no es más que una suerte “trata de esclavos calificados en pleno siglo XXI”.
El trabajo del consultor en informática (o casi de cualquier rubro) es ser movido como un peón de ajedrez de aquí para allá en tiempos que van de lo corto (un par de semanas) a un tiempo prolongado (meses).

En realidad no me quejo de donde estoy trabajando, solo quería practicar el acto de la queja, tan común entre nosotros y principalmente entre los porteños que se quejan de la humedad (porque no conocen la humedad de 80% todo el año en Santa Fe), del calor de 35° en verano (en Santa Fe hace 45° en pleno enero), de los mosquitos (porque no conocen los mosquitos de Santa Fe), los murciélagos con rabia (allá hay murciélagos, alacranes, etc) y de una innumerable lista de quejas que no vale la pena nombrar. Quejas que yo no tengo porque la verdad que ¡ya no vivo en Santa Fe!: Ciudad condenada al éxito.
Así que no tengo mucho para quejarme.

Retomando el tema.
Volviendo al tema de la combi, generalmente me bajo en Cerrito y Lavalle que es donde termina el recorrido, justo a metros del Obelisco.
Hace unos días atrás me bajé allí y fui caminando por Avenida Corrientes para hacer compras en un bazar.

Señor, Señora que estima mucho su vida y su salud mental (y emocional):

¡NO CAMINE POR AV. CORRIENTES EN PLENAS VACACIONES DE INVIERNO!

Era imposible caminar por las veredas a pesar de ser anchas.
La causa era: ver salir de los teatros a pequeños seres malévolos con el rostro pintado de brillantina (alguna costumbre tribal). En el caso de los ejemplares femeninos se los veía dotados de unas alitas de tela en la espalda y en los menos desarrollados de edad, se los veía subidos a enormes carros y emitían sonidos guturales como “¡¡aggggre ñammkjlda!!”. La escena era casi apocalíptica y no sabía hacia dónde correr ya que mientras caminaba, desde los cuatro puntos cardinales sufría constantes cabezazos a la altura de la cintura y muslo, como así también ver algún bajito interponerse en mi camino y chocarme.

Además se escuchaban gritos de adultos desesperados con rostros desencajados que decían “¡Joaquín, dame la mano Joaquín! ¡Vení para acá! ¡Cuántas veces te dije!”.
Era un bombardeo de colores, ruidos que había venido a destruir mi autista concepción de metrópoli de adultos.

El consejo que le doy a todo adulto que no quiera estar más estresado de lo que habitualmente está, es que en los próximos días de vacaciones de invierno, no trate de ir por zonas de restaurantes, bares, teatros, cines, plazas, shoppings, etc. porque para comer una mísera hamburguesa de McDonald’s (de esas que salen como pedo de Schumacher cuando uno las pide) va a tener que esperar media hora.

En fin, trate de no tener vida social, enciérrese en su casa, quédese en chinelas, pijama y véase la serie completa de Alf o la del Auto Fantástico.

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5 comments

  1. Es terrible, recuerdo que años atrás trabajaba a media cuadra de Florida y Paraguay, las semanas de vacaciones de invierno era imposible salir a comer. Tendrían que hacer un “polo” infantil en Lugano y poner todos las obras para chicos por ahí.

  2. jajajajajajajajajaja…
    Es que no te gustan esos seres pequeños malévolos? jajajaja… qué risa… A mí me gustan 🙂
    Cuando tengas esos “¡¡aggggre ñammkjlda!!”vas a ser uno de esos que dicen “¡Vení para acá!” :mrgreen:
    No puedo dejar de reirme… jajajaja…
    Y bueno, sobre el quilombo…お疲れ様でした!(笑)

  3. Muy divertido lo que escribis. Me mataron los saleros 😀 No te dieron ganas de meterlos debajo de la mesa? La verdad son un espanto.Y tambien PIEDAD para esos dulces angelitos que han invadido Capital Federal! 😀

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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