Ana Carolina

A pedido del Sr. D

Seis meses después de la desaparición (y muerte) de Ana Carolina, Carlos Daniel su hasta entonces novio iba al psicólogo, con el corazón destrozado al saber que su novia y tal vez futura esposa estaba embarazada cuando fue raptada y asesinada.
El psicólogo le recomendó rehacer su vida. Carlos Daniel era un profesional joven y exitoso que no merecía encerrarse en su casa junto a sus recuerdos.

Y así fue. Como muchos esperaban no tardó en encontrar pareja y para ser precisos, Romina, la hermana de Ana Carolina que siempre estuvo enamorada de Carlos Daniel, pero lo amaba a escondidas.
Pareciera que esos seis meses fueron apenas días, horas, los hechos sucedieron tan rápidos que cualquier espectador no lo podría creer.

Como si los hechos menos importantes de la vida se extendieran por años y los más decisivos a veces ocurren en un abrir y cerrar de ojos. Es algo que a veces ocurre, los hechos más importantes de la vida se dan un lapso corto de tiempo.

En síntesis, el final de esta dramática historia es que la pareja vivió feliz para siempre y Ana Carolina, no fue más que un forúnculo en el pasado de ambos.

Ana Carolina era hermosa, soberbia, con aires de diva. Supo escalar las diferentes mesetas del estrellato a base de acostarse con cuánto productor y director anduviese dando vueltas, incluso si fueran famosos o no. Para ella era todo un negocio, como así también su cuerpo que estaba todo siliconado en ciertas secciones y esculturalmente modelado a base de horas en el gimnasio. Su belleza facial era natural.

En su última novela-culebrón, la productora venezolana tuvo la idea de extender la historia unos 120 capítulos más, era un negocio redondo. Y para darle un toque más exótico, 20 capítulos de la historia se desarrollarían en Buenos Aires, una ciudad tan cosmopolita, europea y que tiene un cierto magnetismo para con los extranjeros por ser tan tanguera.
Pero a la productora no le importaba solo eso, en cuestión de costos, era más barato.

Anabela González Vélez como siempre estaba llegando tarde al set. Debían grabar el primer capítulo en Buenos Aires, y había que aprovechar que era feriado y no había nadie en la calle.
Era otoño y oscurecía un poco antes. El director miraba la hora y ya estaba arrepintiéndose de seguir con la grabación, mejor volver a grabar otro día, en otro lugar y mejores condiciones de luz.
Eso a Anabela no le importó y defendiéndose dijo “Lo siento, es que fui a hacer compras y se me pasó la hora. Vamos, ésto lo grabamos en un momento, me sé perfectamente las líneas”.
En verdad las líneas eran tres, nada que lleve mucho tiempo ni esfuerzo mental.
A pesar que el director negose a grabar ella le dijo “¡Escúchame idiota, ésto lo hacemos hoy! ¡Mañana quiero pasear por La Boca!”.

Y fue, así. Encendieron las luces y comenzaron a grabar.
Anabela González Velez estaba parada al lado de la puerta de una casa, su primer línea fue:
“Hola, sí… ¿quién habla? ¡Oye, tanto tiempo! Chevere…”
De repente desde el ojo de la cámara se vió que Anabela desapareció del foco junto con un sonido atroz.

Anabela Gonzalez Vélez falleció cuando cayó sobre ella un balcón de una casa de barrio Belgrano, cerca de Colegiales. No solo eso, sino que estaba embarazada de apenas hacía unas semanas con un padre desconocido ya que ella se acostaba con cuanto productor y director anduviese dando vueltas. Tan hermosa, tan soberbia y con aires de diva.

Así son los culebrones donde lo decisivo se resuelve en pocos capítulos y que hacen que seis meses de historia no sean nada. Es así, un día estás, otro no, la vida en el culebrón es efímera como la vida. En estos ámbitos es fácil matar a alguien cuando no está de acuerdo el contrato, pero se hace un poco menos fácil cuando todavía no se tenía que haber matado a uno de los personajes principales: Ana Carolina.

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11 comments

  1. No no, es más divertido así. 😀
    Esperá a que escriba 5 o 6 cuentos más y publico un libro llamado “Antologías del Weblog” o algo por el estilo.

  2. Ah, bueno, lo tuyo son las historias trágicas. Me gustó sobre todo lo de “Ana Carolina, no fue más que un forúnculo en el pasado de ambos”, Kana dixit.

  3. antes no hacías esto.
    estás reemplazando al loquero por el weblog?!
    con ese talento estás apto para escribir tragicomedias al mejor estilo griego… o venezolano???:S

  4. No no, es verano. Cambiemos la tónica del weblog por un momento 😛
    pd: es que tengo no tengo cable y de los cuatro canales de aire que engancho, en tres pasan culebrones… así que tengo material de sobra.
    Cuentos de Fontanarrosa por el Canal 7 está bueno.

  5. Pobre… Anabela… Se quedó sin conocer el barrio de la Boca… Seguramente eso le habría cambiado la vida… la habría llevado a descubrir la profundidad del ser… Habría dejado la actividad de actriz y se hubiera dedicado a… ser hincha del equipo como tantos… Conocería a un chofer de la Linea 60… se casaría con él y tendrían hijitos… bilingües… argentino-venezolanos… No, hizo bien el balcón… Ademas seguramente encabezó todas las revistas del medio artistico local e internacional…

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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