Contrastes

Este mes ha sido un mes de turbulencias en el ámbito laboral y estaba cansado de estar encerrado en el hostel, de internet, entrevistas y decidí salir solo un rato para no pensar en nada, para despejar la mente.
Me dirigí al subte para encarar al loquero: El Centro. Bajé en Callao y fui caminando hasta Santa Fe. Noté que nunca me había ido caminando hasta Santa Fe por Callao.

Después de varios meses se me va formando un plano de la ciudad. Lo que antes eran imágenes, lugares, trayectos y puntos inconexos, ahora van conformando un mapa urbano.

Decidí entrar a El Ateneo de Av. Santa Fe al 1800, un lugar impresionante, majestuoso en lo estético. Me parece una buena idea que a teatros o lugares arquitectónicamente bellos en desuso los utilicen para algo cultural (aunque parezca medio shopping) y no para algo como pseudoiglesiasdelreinodedios o alguna disco de cumbia.
En verdad, lo ideal sería que sigan cumpliendo su función original, pero bueh… Mientras no se llegue al colmo de hacer de una escuela un shopping… ¡cuac! 😀

El Ateneo El Ateneo

Apenas entré no tardé en que se me revolviera el estómago al ver una estantería de “Novedades” llena de libros de Jorge Bucay y Paulo Coelho (creo que si Martín iba incendiaba el lugar). Este lugar no es para mí pensé y seguí adentrándome en el lugar con la esperanza de encontrar algo mejor…

El Ateneo
El Ateneo El Ateneo

Y así fue, me encontré con un ambiente muy agradable y aburguesado. Era un verdadero teatro reformado con un salón de café en el fondo. Además había muchos sillones en los costados para que la gente se siente tranquila a leer. Había gente que sólo iba a leer. Es que es tan tranquilo que da gusto sentarse allí. 😉

Todo muy lindo pero caminando por las estanterías me dí cuenta de que las mismas estaban clasificadas de una forma que a veces se hacía un poco incómodo buscar algo.
Si yo, un gran no conocedor de todo, me gustaría leer sobre literatura asiática y no justamente latinoamericana ¿adónde recurro?
Hay estanterías que dicen “poesía”, “literatura latinoamericana”, “novelas”, “autoayuda” (son los que más venden), etc.
Pero ¿acaso la literatura latinoamericana no posee poesía o novelas? ¿qué criterios usaron para clasificarlos?
Literatura europea, latinoamericana, asiática, etc, me sonaría más lógico. Bah, tal vez tendría que preguntarle a un… bibliotecario. En lo personal me pareció un quilombo.
Con la cantidad de libros que hay en El Ateneo pienso que la clasificación tendría que ser un poco más específica. Es imposible ir recorriendo las estanterías porque estaría horas si voy con la idea de “vamos a ver que hay”. A pesar de haber empleados encargados de orientar a los clientes, la librería me pareció un gran shopping de libros.

Mil grullasRecordando la charla de Amalia Sato en su disertación de la semana pasada, me vinieron a la mente algunos libros que ella había nombrado y busqué “Mil grullas” de Yasunari Kawabata, pero el mismo era de una editorial en la que el ejemplar me costaba 27 pesos. ¡Pará loco! el libro será de un gran autor pero es finitititito 😕

Si van a buscar ediciones alternativas, no creo éste sea el lugar indicado, a menos que no haya recorrido bien las estanterías y sí haya habido alguna publicación alternativa.
Pareciera ser que éste es un lugar para encontrar una enorme cantidad de libros y donde elegir el precio no es un derecho del cliente. Todas las ediciones son muy “lujosas” si esa es la palabra correcta, para alto poder adquisitivo o para gente que está dispuesta a pagar muchos billetes por un libro.

Me fui muy contento por haber hallado un lugar tan lindo en Buenos Aires al que muy esporádicamente volvería a ir.

A la vuelta volviendo por Callao me percaté que había pasado por alto una librería más pequeña, atendida tal vez por su propio dueño. Entré y en poco tiempo encontré una estantería con literatura asiática catalogada como “otras literaturas”. Bueno, era un poco más “encontrable”.
Había muchos libros de Kawabata, la misma edición costosa que había en El Ateneo 😦
De todas formas, el tipo me hizo toda la explicación sobre el escritor y su punto de vista.
Para mi agrado también estaban unos números de Tokonoma.

Y por ahí ví “Rashōmon” de Ryūnosuke Akutagawa. Yo ví la película de Akira Kurosawa y me pareció muy buena.
Por supuesto que éste al ser un libro de obras completas costaba ¡54 pesos!
El librero al ver mi rostro pálido se apiadó y me dijo “mirá, sino tenés esta edición más económica en la que tenés Kappa, Rashōmon y otro cuento más. Esta cuesta 8 pesos”
Yo que ando con los pesos contados, consideré que poder leer algo bueno por poco dinero me pareció más que aceptable. Cuesta lo mismo que una cerveza en un pub/boliche y me deja algo en la cabeza. Bueh, la cerveza me deja algo en la cabeza (alcohol) y algunas neuronas muertas 😛

La próxima vez, voy a ir una librería chica, me compro un libro y lo voy a leer a El Ateneo 😀

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3 comments

  1. Les comenté que Cohelo es un ladrón que amontona metáforas en un número de páginas comercialmente vendible para que vayan una zarta de modelitos (en su mayoría mujeres que se preocupan mucho por los colores de moda) y vean en ese revoltijo de palabras un mensaje “existencial”?
    Bueno, sepanlo carajo.
    Ya me voy a dar una vuelta por ahí con un pucho y un bidón de kerosene…

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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