La plaza es mía

Ayer a las 12 partí con Esteban a San Patricio para reencontrarme con otra potencia bloguística (WTF?). Después de bajarnos varias cervezas Barba Roja nos fuimos a El Potrero.

San Patricio
San Patricio
El Potrero
El Potrero

Una cosa que noto de Santa Fe es que está siempre igual (o tal vez peor), el mismo paisaje, el clima, la gente.
Como anécdota, después de 2 o 3 años, tuve un no muy emotivo encuentro con el Koro, una eminencia dentro de las matemáticas y que estaba exiliado en el IMPA. Está de regreso para terminar su tesis y así poder recibirse (WTF?). Me hizo acordar a la pésima publicidad de Brahma donde se encuentran dos tipos que uno siempre le dice al otro “pero estás igual” a pesar de los años. Lo mismo me pasó con el Koro, sigue estando igual, tal vez con uno o dos kilos más.

Me fui por las ramas, el Koro no es el tema del post, sino un personaje (al que vamos a llamar el Sr. CH.) conocido en el ámbito de la escuela Alte. Brown, al que siempre se lo ve caminando solo. Desde que yo me acuerdo, siempre anda solo y saluda a todos como si fuera amigo de toda la vida. Es de esas personas que si le das dos palabras de calze ya no te lo podés sacar, te consume las energías como el bicho de “El almohadón de plumas” de Cortázar Horacio Quiroga. Así que cuando alguien lo ve huye o no le da pelota.

Los años pasan, los gobiernos pasan, la calles cambian de nombre, cambiamos de moneda pero este personaje está siempre firme acechando en los recitales, bares y boliches de esta pequeña ciudad de Santa Fe.

Y ayer justamente a la noche pasó y nos saludó, se quedó parado al lado nuestro un momento y se fue como haciéndose el ocupado, onda “me llaman de la otra cuadra che, me tengo que ir…”.
Este tipo de cosas me hizo acordar a la película Cinema Paradiso, una de las películas que más me gusta.

El personaje principal vivía en un pueblito italiano en el que la vida social giraba en torno a un cine. El joven se va del pueblo a otra ciudad más grande y vuelve varios años después, ya un hombre adulto y canoso. Y es en ese momento que lo ve a uno de los personajes del pueblo: era el loco de la plaza, también mucho más viejo pero que siempre seguía con la misma locura de joven.
Decía:

“¡LA PLAZA ES MÍA, LA PLAZA ES MÍA!”

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4 comments

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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